Un domingo en el «ombligo moreliano»

Imagen: ACG

Morelia/Redacción

Los domingos, las calles de Morelia se olvidan de tomas, bloqueos, marchas y tráfico; en su lugar, las familias morelianas salen a jugar a las calles, los pintores muestran sus obras a los transeúntes, los turistas beben café en los portales, los adolescentes pasean de la mano por el centro histórico, marcando cada sitio en la historia de su vida.

Los domingos, Morelia abre sus calles al deporte y a la convivencia, casi «se desliza sobre la ciudad», la ciclovía, uno de los mayores aciertos del gobierno, es sitio de reunión para ciclistas, jóvenes en patines y patinetas, niños aprendiendo a andar en bici y bebés en sus triciclos que no se pierden la diversión familiar.

Morelia, ciudad patrimonio cultural de la humanidad muestra cada domingo a sus ciudadanos que hacen arte de las visiones que la arquitectura les regala,  de las palomas que vuelan sin miedo sobre las plazas, sobre el agua que empapa las fuentes de cantera, sobre la vida tranquila de una provincia que descansa los domingos…