¿Y, ahora qué sigue?

Foto: Enrique Castro

Morelia/Salvador Barajas

Imposible no emocionarse, si claro te apasiona el fútbol, con el partido que se tiró Monarcas Morelia ante Monterrey, partido vibrante donde en la agonía Monarcas logró su permanencia en la Primera División, muy válido fue el llanto de sus jugadores y director técnico, tras meses, mejor dicho, tras años de presión y una agonía que en muchas ocasiones pareció irreversible, más valida aún la euforia y el llanto de alegría de sus aficionados que nunca perdieron la fe y la esperanza aún cuando en más de una ocasión todo se veía perdido.

Valido también la celebración de los directivos que salvan un activo importante para su empresa y por qué no, también ven coronado un esfuerzo personal, al igual que los trabajadores del club, muchos de ellos no solo conservan su puesto de trabajo, también su pasión por el equipo ha sido recompensada, desde los administrativos hasta los que dan mantenimiento a la cancha del estadio Morelos, todos ellos hoy festejan merecidamente la permanencia en el máximo circuito del futbol mexicano y de paso el boleto a la liguilla.

Pero la memoria no puede ser corta y así como hay héroes, unos colectivos, el equipo, otros individuales como Ruidíaz, lo peor que puede suceder es dar borrón y cuenta nueva, pasar página, sin una autocrítica profunda sería un grave error, los hechos saltan a la vista: El desmantelamiento de Morelia para armar al Atlas, la presidencia de Pablo Boy y su desfile de técnicos y directivos, la llegada de Marini y la negativa de varios entrenadores para dirigir a Monarcas, son claras evidencias de que «algo» se ha hecho mal.

Para teste torneo, Monarcas buscó corregir el camino, sin embargo, se salva de último minuto, nunca mejor aplicada la frase, pese a que en un comparativo directo con Jaguares, la monarquía es muy superior, desde el armado de la plantilla, la solvencia económica de su directiva y por consiguiente la puntualidad y constancia en el pago a los jugadores, todo ello no pesó en el torneo y Morelia terminó logrando su salvación sobre la hora final.

Morelia arrancará la próxima campaña en la posición 10 de la tabla del descenso, lo cual por sí solo no garantiza nada, cuando el derrumbe comenzó Monarcas era cuarto en este mismo renglón y en tres años llegó a tocar fondo, el momento es ideal para no arrancar con dudas, armar un cuadro altamente competitivo, pensar incluso en la continuidad de Roberto Hernández, quien tras las fallas y aciertos que vivió este torneo, me parece estar listo para presiones y retos más agradables.

Monarcas debe pagar la factura a su afición y darle un equipo exitoso, que aspire al título arrancando con esta liguilla donde los michoacanos son sin duda «el caballo negro», con todo por ganar y nada que perder, la permanencia en el Primera División, debe ser apenas el primer abono de una amplia deuda que Monarcas Morelia tiene con su afición.