Morelia/Redacción
El primer acueducto que conoció la Ciudad de Morelia data del año de 1549, a poco de haberse fundado la tal ciudad. Estaba elaborada de horcones sobre los que se colocaron “canoas” de madera, que eran troncos largos tallados en su centro como si fueran canoas, unidos por medio de clavos y cuñas de tejamanil. Este acueducto permitía que el agua llegara a la ciudad desde el Oriente
A fines del siglo XVI, se edificó otro acueducto hecho de cal y piedra que sirvió hasta el siglo XVIII, cuando fue sustituido por uno de cantera, por orden del décimo sexto obispo de Michoacán don Manuel de Escalante Colombres y Mendoza. Pero se cayó una parte del acueducto en 1728, lo que constituyó una tragedia para los habitantes de la ciudad que se quedaron sin gota de agua.
La obra actual se construyó bajo el mando del Obispo Antonio de San Miguel, 1785. El Acueducto llevaba el agua hasta el límite de la ciudad. Tiene 253 arcos de medio punto, con una altura de casi diez metros, tiene más de 1.700 metros.
Este acueducto dio servicio hasta el año de 1910.
Posteriormente en el desuso el monumento se salvó de su demolición, se colocó pavimentación en sus costados para habilitar el área como avenida. A lo largo del siglo XX el acueducto sufrió daños menores, sus muros se utilizaron para colocar publicidad, incluso carteleras espectaculares; algunos arcos pequeños, así como las bases de otros quedaron enterrados con el cambio del nivel del suelo por pavimentaciones, actualmente se encuentran bajo pavimento varios arcos en el área donde inicia.
En 1997 el monumento fue sometido a una restauración integral, y posteriormente se le coloco iluminación escénica. Actualmente el acueducto es un importante atractivo turístico de la ciudad y se ha convertido en un icono arquitectónico de Morelia.





