Editorial. ¡Pobre Arantepacua!    

Foto: Enrique Castro

 Morelia/Samuel Ponce Modales

1.- En cualquier forma de vida de la población de Arantepacua ha sido violentada por grupos ajenos, ya sean del crimen organizado o de las alas radicales organizaciones magisteriales y/o estudiantiles, incluyendo liderazgos originarios que traspasan intereses comunales.

2.- En estos momentos, deberían ser tres demandas de Arantepacua: el esclarecimiento de los hechos violentos donde perdieron la vida varios de sus habitantes, un proceso judicial justo de sus compañeros presos y la reinstalación de la mesa de trabajo para reactivar una solución en el conflicto de tierras con Capacuaro.

3.- Sin embargo, esas no son exactamente sus banderas, van más allá, sin esperar investigación alguna, incluida la del organismo nacional de derechos humanos, derrocar a un gobierno michoacano legalmente constituido, sólo que su fuerza y sus argumentos les son insuficiente, de ahí su desesperación, su anarquía…