Morelia/Héctor Tenorio
Comuneros de Arentepakua responsabilizaron al gobierno del estado de las tres muertes, uno de ellos menor de edad, producto de un enfrentamiento entre la comunidad y la autoridad. Asimismo negaron que hayan respondido con armas de fuego.
Informaron que las víctimas se llamaban: José Carlos Jiménez Cristofer de 27 años de oficio enfermero, que murió en un hospital de Uruapan; Gustavo Hernández Cuanete de 15 años que recibió dos tiros en la cara; Francisco Giménez de 70 años que recibió un balazo en el pecho.
También informaron que hay 12 presos, de los cuales la mitad son albañiles pertenecientes a otra comunidad. Señalaron que hay un número indeterminado de desaparecidos.
La señora María Leticia Jiménez, con lágrimas en los ojos, dijo que el gobierno los trata como delicuentes: «El gobierno nos traicionó, yo vine a Morelia a la negociación cuando supe de los asesinatos, me angustié, ya que toda mi familia estaba allá».
El comunero Librado Ángel explicó que ayer se reunieron con Armando Hurtado Arevalo, subsecretario de gobierno y con Víctor Loera, director de Gobierno, con quiénes estaban a punto de llegar a un acuerdo para que se liberarán a los 38 comuneros detenidos el martes pasado a cambio de que liberarán los 30 camiones retenidos por los comuneros.
«Sin embargo, el diálogo se rompió cuando nos enteramos que la policía venía a nuestra comunidad. Les pedimos a los funcionarios que detuvieran a la policía. El director de gobierno se rió y Armando Hurtado reconoció que el gobierno se equivocó».
Miguel Prado Morales, presidente municipal de Nahuatzen denunció que no fue informado del operativo, lamentó los hechos y se solidarizó con la comunidad y precisó que respeta los usos y costumbres que prohíben la presencia de la fuerza del orden.
Pidió que se llegue al fondo del asunto y se castiguen a los responsables. Llamó al diálogo con el gobierno, aunque reconoció que todas las llamadas que le ha hecho al gobernador lo mandan a buzón.
Por su parte, el comunero Javier Martínez denunció que el ejército participó en los cateos.
«Yo no puedo respetar así a los militares».
Los comuneros exigieron la renuncia del Silvano Aureoles Conejo, al que calificaron de asesino.
A las protestas se sumaron 50 normalistas de Tiripetio, quienes exigieron la liberación de los presos los cuales están incomunicados.




