Ario de Rosales/Redacción
El 2002 aniversario de la instalación del Primer Supremo Tribunal de Justicia fue un mero pretexto tanto para el gobernador Silvano Aureoles Conejo como para el secretario de Educación Aurelio Nuño Mayer para una escaramuza preelectoral contra Andrés Manuel López Obrador.
Ambos encontraron la forma para hablar del líder de Morena, sin mencionar su nombre, pero ni falta que hizo, todo mundo supo a quién se referían en sus discursos.
El llamado que hizo el gobernador a cuidar a México y a las instituciones no podía ser más claro: no es con ocurrencias ni con ofertas simplistas, visiones personales o promesas mesiánicas que, casi siempre, terminan en engaños como habremos de construir un mejor país.
Por el contrario, es con la inclusión, con el pensar y el actuar colectivo, con la aplicación de las leyes más justas y equitativas y con el fortalecimiento de las instituciones como habremos de contribuir al fortalecimiento de esta gran nación, afirmó durante la ceremonia realizada en la explana del edificio donde sesionó el Primer Supremo Tribunal de Justicia de la América Mexicana.
“Cuidemos y cuidémonos de los aventureros ideológicos que le apuestan a todo con tal de satisfacer obsesiones personales que todo lo prometen y por carecer de una visión de estado tienen un sí para cada grupo y una incapacidad para armar el rompecabezas que resulta de sus ocurrencias”.
Nuño Mayer no se quedó atrás, también le dedicó a Andrés Manuel parte de su discurso al señalar que cuando don José María Morelos asumió el liderazgo insurgente tenía claro que la nación que estaba surgiendo no podía estar a merced de los intereses o de las ocurrencias de un iluminado o de un caudillo.
“Morelos tenía claro que para cumplir los objetivos de moderar la opulencia y la indigencia, que la educación llegara a todos, incluido el hijo del labrador y que quien reclamara justicia tuviera un tribunal que lo escuchara, se le tenía que dar rumbo al país a través de las instituciones y el servicio y no del autoritarismo o el mesianismo”.
Sin querer le dieron un principalísimo lugar entre la impunidad, la justicia y la educación que trataron como temas secundarios de sus discursos, los cuales hubo que esperar más de una hora porque llegaron tarde, pese a que lo hicieron en helicóptero.
Ellos fueron los oradores centrales, además del anfitrión, el presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, Marco Antonio Flores Negrete, quien se enfocó en la añeja demanda del Poder Judicial, la autonomía financiera, ahora con el argumento de la transición del sistema tradicional a la oralidad en materia penal, familiar y mercantil.
Y aunque Pascual Sigala Páez no fue orador, también habló de Andrés Manuel sin referirse a él, porque un par de horas antes el coordinador del grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, Juan Pablo Puebla Arévalo renunció al cargo debido a que su abierto apoyo al líder de Morena provocó inconformidad entre los diputados perredistas además de que no garantizaba la estabilidad del grupo porque es un joven impetuoso.
Fue un madruguete para victimizarse y hablar mal de sus correligionarios porque el acuerdo ya estaba tomado y la tarde de este martes, en reunión del grupo, únicamente se formalizaría su destitución, la elección de Manuel López Meléndez como nuevo coordinador y el reacomodo de Raúl Prieto Gómez a la presidencia de la comisión de Programación, Presupuesto y Cuenta Pública que preside López Meléndez, porque es tradición que los coordinadores no presidan comisiones.





