La espera inquietante de ¡Aaaarmando…!

Imagen: Enrique Castro

Morelia/Enrique Castro

“¡Amigo!, voltea que te voy a tomar una foto para que salgas en la tele” grita el pequeño Armando cuando se le presta una cámara fotográfica, y al voltear la persona le toma la foto; sus objetos a retratar son personas, ambulancias, o las casas del campamento donde desde hace dos meses reside en las afueras del hospital infantil de Morelia, en el bosque Cuauhtémoc. Él camina ayudado de un par de muletas ya que tiene un problema en la rodilla derecha que le impide apoyar, sin embargo, eso no le impide andar “como loco” por todo el lugar.

Él está acompañado de María Santos Cortés, su abuela, y son originarios de Nueva Italia, ella está al tanto de él y de ahora su rehabilitación, ya que “lo operaron una vez y nos dijeron que ahora todo es rehabilitación”. Las preguntas de Armando de 7 años son continuas y relacionadas con todo lo que ve; pregunta que se hace, la razón por la que se hace y que si él puede hacerlo. “Aaaarmando”, grita la abuela en media entrevista para regañarlo por estar brincando en una silla. “Es tremendo” dice la abuela.

Esta pequeña familia está en espera del término de la terapia para así poder regresar a su tierra natal y que el niño siga en la primaria: “nos dijeron que 10 días y ahora ya se termina ese plazo, solo falta un día de terapia” y a su vez entre la plática comenta que Armando ya se despidió de todas las enfermeras, las cuales ya lo conocen por su forma de ser amigable, y preguntona” sus muletas lo acompañan a todos lados pero no le impiden comprar una pelota, meterse al hospital, ir a albergue, paseas sin permiso por el bosque o incluso ir a las oficinas de DIF estatal a buscar a su “madrina” Paty. Antes de eso y durante el recorrido por las instalaciones del albergue, Armando preguntaba si ahora si ya iba a poder jugar en ese lugar y ver la tele en la pequeña sala que tiene el lugar.