Morelia/Julieta Coria
Entre un mar de pensionados y jubilados del gobierno del estado, llego el gobernador Silvano Aureoles saludando con sonrisa de oreja a oreja. Ellos, de lento andar, se acomodaron desde minutos antes, para esperarlo, saludarlo y por qué no hasta abrazarlo.
La mayoría llegó en pequeños grupos, todos con sus mejores ropas y bien arreglados, hoy serán testigos de la declaratoria del día del pensionado estatal. Hay un ambiente de alegría.
La sala de gobierno fue acondicionada para recibirlos, a ellos, a los ex trabajadores, que «dieron la vida por su estado» así lo ha reconocido el propio gobernador.
Entre los pasillos, la gente de la tercera edad, espera el inició del evento. A la entrada siguen llegando a paso lento, con bastones incluso, en pequeños grupos.
Al pasar cerca de los pensionados, las pláticas sobre enfermedades, nietos, y los recuerdos de aquellos tiempos, donde todavía se era ‘funcional’, eran los temas más discutidos.
«Ahora me la vivo en el doctores y estás rodillas ya no quieren dar pues, con los años duelen más…» platicaban dos señoras muy bien vestidas una con el pelo color rojo, otra con un tono entre blanco y morado. «A mí mis manos, ya no las aguantó, me duelen con el frío…».
Otro par de señores, platica sobre temas más actuales, Trump, por ejemplo, con elevada voz, pues apenas se escuchan entre ellos, uno con un aparato para escuchar mejor, el otro con un aparato en el oído, parece que sólo ellos se entienden.
Todos son jubilados, todos se encuentran de retiro, la mayoría ha trabajado por años y ahora sólo viven de sus pensiones, aunque otros como la señora Angelina, decidió sacar un puesto de quesadillas, porque se aburre, y ya está ansiosa por ir a abrirlo. El evento le quitó tiempo.
En el discurso esperado del gobernador, bromeo un poco para empezar, recordó su ‘guardadito’ que tiene en Pensiones y se lamentó de haberse bajado el salario, pues la final, «no tuvo el impacto que esperaba». Dijo sonriendo.
Ofreció brindarles una pensión digna, a lo que los asistentes le respondieron con un aplauso prolongado, sigue sonriente el gobernador.
Pero sin duda el tema que causó la sensación fue cuando abordó el desfalco hecho a Pensiones durante las administraciones pasadas, donde calificó como «delito» los 500 millones de pesos que fueron desviados.
De inmediato, entre los pensionados inconformes, se escuchaba los reclamos de «¡Que paguen, que paguen!» cada vez sonaba más. Sin decir nombres Silvano responsabilizaba al aire por el delito.
“Ya se presentaron las denuncias. No se pueden tomar los fondos de los trabajadores para otro uso. Desde que yo asumí el gobierno no les debo ni un mes, y no les voy a quedar a deber ni un quinto. Quién es responsable, que responda”, dijo con entre un ligera toz y un aumento en la voz.
Sin duda se ganó a los pensionados, quienes de inmediato mostraron cierto reconocimiento por sus palabras, casi, todos, bueno, menos los que de plano, cayeron en los brazos de Morfeo, eran muchos y quizá al despertar no sabrán si fue un sueño o una pesadilla, el tema de sus pensiones hoy puesto a debate.





