La Constitución, y si Múgica viviera

Imagen: ACG

Héctor Tenorio/Morelia

El evento de conmemoración del Centenario de la Constitución de 1917, resulto frio y no solamente por la gélida temperatura que imperaba esta mañana en la ciudad de Morelia.
Las medidas de seguridad aumentaron, esperaban la llegada del gobernador Silvano Aureoles Conejo. Quince minutos antes de las nueve de la mañana, los soldados del ejército entraron al Congreso.
Luego llegaron a cuenta gota los diputados locales y funcionarios quienes aprovecharon para dar algunas declaraciones. Luisa María de Guadalupe Calderón Hinojosa dijo que hay que defender la Constitución porque fortalece las instituciones. En ese momento entró al Congreso el secretario de Gobierno, Adrián López Solís y toda la atención de los medios se fue con él.

Entonces el mandatario entro y saludo a los presentes. Inició el evento con los honores a la bandera, luego la diputada María Macarena Chávez Flores dio una clase sobre la historia jurídica del país que arranco desde la Constitución de Cádiz hasta la Constitución de 1917, “cada una de ellas ha sido un engranaje que ha aportado algo a nuestra nación”.

El turno le tocó al diputado local, Roberto Carlos López García, quien fue el orador principal. Él pudo despertar al público cuando llamo a defender a la patria frente a las agresiones del gobierno de Estados Unidos.

Le aplaudieron el público cuando aseguró que el presidente de la República, Enrique Peña Nieto y el gobernador Silvano Aureoles Conejo, no están solos en la defensa de México.

Fue el único momento donde emocionante, al concluir su discurso pidió un aplauso a los constituyentes quienes fueron declarados como Beneméritos del Estado.

Sin duda, el nombre del constituyente más mencionado fue José Múgica Velásquez. Vale la pena recordar que el oriundo de Tingüindin, celebraba cada 5 de febrero como si fuera una fiesta, daba regalos a sus hijas e hijos. Su nieta Blanca Muñoz Cota Múgica así lo recuerda:

“En la recta final de su vida Múgica se levantaba casi de madrugada. Se ponía su sombrero de palma para ir al campo, con su legión de perros detrás. Le gustaba cuidar a sus vacas y supervisar la siembra. La comida era como una ceremonia. Se ponía a platicar de sus aventuras en la política. Era como una clase de historia”.

Cuando concluyo le evento los medios de comunicación esperaban que el gobernador diera una declaración pero traía prisa para llegar a Querétaro al homenaje de los constituyentes.