Morelia/Enrique Castro
Casi puntual comenzó la sesión solemne para conmemorar los 100 años de la Constitución de 1917, sin embargo pareciera que el domingo hizo efecto, ya que el ambiente dentro del pleno del Congreso se volvió «pesado», cargado con una dosis de sueño; bostezos disfrazados, asistentes en el celular, curúles vacíos y asistentes desconocidos en su mayoría. No había líderes de partido, la mitad del gabinete presente, un gobernador sonriente y una constitución (según) conmemorada.
























