Y, a la UNLA el silvanista irrumpió por aire…

Especial

Morelia/Redacción

El concierto ‘Michoacán Canta por la Paz’ estaba agendado para las cinco de la tarde del pasado jueves 26 de enero en la Universidad Latina de América (UNLA), por lo que desde antes de esa hora ya estaban en el escenario los 250 niños de la Orquesta Juvenil de Prevención del Delito que participarían en dicho concierto, primero ensayando y después esperando.

En el estacionamiento de la UNLA, dos camionetas de la Secretaría de Marina (Semar) con algunos elementos a bordo, custodiaban a funcionarios federales.

Cerca de cuarenta minutos después iniciaron los protocolos, y uno a uno fueron desfilando autoridades y funcionarios de gobierno en lo que parecía, más que un concierto, un mitin político con un interminable río de palabras.

Primero le tocó al rector de la UNLA, Luis Roberto Mantilla Sahagún, que en un discurso de más de cuatro minutos destacó la importancia de eventos como ese en un estado como Michoacán, inmerso en el fenómeno de la violencia y que pone en riesgo a niños y jóvenes, a los cuales hay que procurar.

El rector, quien sugirió cambiarle el nombre a la orquesta de Prevención del Delito por la de la Construcción de la Paz, «o algo por el estilo», fue interrumpido en medio de su discurso por un fuerte ruido; se trataba del motor de un helicóptero de la Policía Michoacán, que en ese momento bajaba en un área de la institución educativa para dejar en tierra al secretario de Seguridad Pública, Juan Bernardo Corona, que llegaba tarde al evento.

Una vez que el funcionario estatal, quien representaba al gobernador de Michoacán Silvano Aureoles Conejo, tomó su lugar hasta adelante, subió al podium la secretaria ejecutiva del Consejo Estatal de Seguridad Pública, Dolores de los Ángeles Názares Jerónimo, que en un discurso de casi 10 minutos habló sobre el trabajo que desde el consejo se ha realizado en la prevención y el combate a la delincuencia.

Mientras en el escenario, los niños comenzaban a moverse, algunos intentaban doblar sus piernas por el cansancio. Los más afortunados estaban hasta adelante sentados con sus guitarras.

Pero el programa indicaba que el turno de otro discurso correspondía al director general de Coordinación para la Operación Territorial de la Subsecretaría de Prevención del Delito y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación, que en su discurso de seis minutos, más breve que su cargo, reconoció que ya se habían tardado porque «venimos a un concierto».

Cuando el público y los niños de la orquesta pensaban que empezaría el programa musical, el protocolo pudo más y en esta ocasión tocó turno al bat al recién llegado secretario de Seguridad Pública de Michoacán, quien señaló que llevaba un discurso más extenso, pero reconoció que el tiempo se había reducido por lo que sería breve, y cumplió; en un discurso de tres minutos dejó los saludos del gobernador y felicitó a la orquesta.

Una vez que el maestro de ceremonias, alumno de la UNLA, terminó de dar datos históricos y generales sobre la orquesta juvenil, se dio inicio al concierto con el tema ‘Aleluya’ de Haendel, y ‘Aleluya’ habrán sentido algunos de los niños al comenzar finalmente el concierto, porque ya se mostraban inquietos con visibles signos de cansancio.

Durante casi una hora, los niños y jóvenes hicieron evidente el talento musical y borraron toda la palabrería de un inicio, para cubrir el ambiente con un programa variado de diez piezas, que incluyó el primer número de la obra de Carmina Burana, otro tema llamado ‘Color y Esperanza’ con dos cantantes jovenes solistas que además de compartir el escenario compartían el nombre de Andrea, y el «Juan Colorado» como cierre