PRD, durmiendo con el enemigo

ACG

Morelia/Héctor Tenorio

El diputado federal Fidel Calderón Torreblanca tuvo que esperar cerca de media de hora para poder entregar una carta dirigida al gobernador Silvano Aureoles Conejo, con copia para el presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Carlos Torres Piña quien estaba reunido en otro lugar.

Los dos políticos entraron a la oficina del presidente del Sol Azteca. Casi de  inmediato se le unió Bárbara Ramírez Pedraza, secretaria de Derechos Humanos.

Apenas habían transcurrido cinco minutos cuando se apareció el secretario General, Antonio García Conejo, que un día antes había pedido la expulsión del legislador y le prohibió utilizar las instalaciones perredista para promover al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

En su rostro se reflejaba la tensión y las cosas empeoraron cuando quiso entrar a su oficina que estaba a un lado de la del presidente y no pudo hacerlo, molesto espero a que su secretaria las encontrara, al fin entró.

Cuando el Calderón Torreblanca salió de su encuentro con el presidente estatal dio una conferencia de presa afuera de la puerta  de la presidencia. “Es muy grave que el titular del ejecutivo se dirija a un representante popular con violencia verbal y que incite violencia. Como me parece grave remitiré los audios del gobernador y de su hermano al presidente de la Cámara de Diputado”.

Mientras el legislador declaraba, el secretario General ordenó que abrieran la puerta de su oficina para escuchar lo que decía su adversario. El pánico se apodero del equipo de García Conejo, sus asistentes empujaban a los periodistas que rodeaban al legislador. Parecía que el mismo diablo se les había aparecido.

El secretario General marco desde su celular a José Carlos Guzman Grajeda, secretario de Asuntos Electorales, para que se presentara de inmediato para hacer una evaluación. Cuando apareció traía el rostro descompuesto. Entró a la oficina y no se le volvió a ver.

Cuando Fidel Calderón termino de declarar salió y el ambiente en el PRD volvió a ser normal.