Morelia/Julieta Coria
Luis Armando Hernández con apenas 23 años, es seminarista en el segundo año en Teología. Desde Acapulco, Guerrero hoy a acude a la ciudad de Morelia, para ser parte del nombramiento del nuevo Arzobispo de la Arquidiócesis moreliana.
Carlos Garfías, es un referente para Luis Armando, él ha seguido su carrera de cerca y su interés por la iglesia lo ha acompañado desde que tiene memoria. “Sí, siempre quise servir a Dios”.
Su carrera va empezando, en su plena juventud, con orgullo cuenta que es toda una vida para servir al señor la que le espera “los primero dos años son del curso introductorio, tres de filosofía y cuatro años de Teología”.
Su sueño es que ya dentro de la experiencia parroquial, lo nombren Diácono y luego Sacerdote.
La motivación que le brinda el nuevo Arzobispo, dice es, única, él nos ha estado acompañando desde Acapulco, es el que ha estado de cerca en su formación, y verlo tomando posesión “me motiva a continuar”.
Con el rostro sudoroso ante un intenso calor, comparte esa parte que la iglesia representa la compasión de cristo “detrás de todas las personas que sufren está dios y se manifiesta a través de los sacerdotes”.
“México y el mundo necesitan ‘creer’, pues se ha perdido la creencia en un Dios y también ha muerto la esperanza, eso, eso es lo que más necesitamos…”





