Morelia/Sandra Soraya Castro
En una asamblea celebrada la noche del martes, moradores de las Casas del Estudiante votaron la permanencia limitada o por un tiempo determinado en los albergues estudiantiles.
La disputa o el desacuerdo se centró si los beneficiarios tenían que dejar las casas estudiantiles una vez que terminaran su carrera universitaria o dejaran de ser estudiantes de la Universidad Michoacana o bien, pudieran permanecer por tiempo indefinido al margen de ser o no estudiantes.
La Casa del estudiante América Libre, exclusiva para mujeres y la varonil, Che Guevara votaron por que la permanencia en los albergues tuviera la condición de ser estudiantes.
Este fue el motivo por el que quienes opinan que las casas del estudiante (pese a su nombre) deben de recibir a cualquier persona que lo requiera atacara las casas estudiantiles.
Las casas del estudiante tienen su primer antecedente en 1915 y han sido desaparecidas en al menos cuatro ocasiones por gobernadores y rectores.
Sin embargo, han vuelto a resurgir como una opción de que personas de bajos recursos y provenientes de zonas marginadas tengan acceso a la educación superior.
Actualmente existen 35 casas del estudiante, financiadas por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, institución que les asigna un presupuesto de 140 millones de pesos anuales.
Según datos oficiales, en estos albergues vive el 10 por ciento de los estudiantes universitarios, es decir, unos 5 mil 500 hombres y mujeres provenientes de diferentes puntos del estado asi como también de otras entidades.
Además de techo, los albergues ofrecen a sus moradores servicios gratuitos de agua, luz, comedor, sala de cómputo, internet y biblioteca. Incluso en algunos casos, las representaciones estudiantiles han conseguido incluso que la Universidad les condone pagos de inscripción y trámites escolares





