Pátzcuaro/Julieta Coria
Una calaca vestida de novia con vestido percudido y una guadaña en mano, dan la bienvenida a los visitantes a la temida y adorada Santa Muerte, le acompañan una serie de encapuchados con túnicas negras.
La ‘flaca’ es de tamaño real, alrededor hay un ejército de imágenes suyas de diversos tamaños y colores, cada una representa la fuerza, el trabajo, el dinero, el amor y la muerte. Si fumas con ella o le pones un poco de ron y le haces una petición, ella te va a cumplir, aseguró Juanito, encargado de la casa en honor a la niña blanca.
«No todo es malo con la Santa Muerte, lo que tú le pides de lo dará, si le pides que se lleve la vida de alguien pues lo hará pero no condiciona sus favores a cambio de nadie» explica.
La Niña blanca, dice Juanito, tiene varios poderes; el negro por ejemplo, la muerte, el verde la salud y la roja es para el amor. La de color hueso no pide nada y es universal, es la de la fuerza y el bienestar, el trabajo, el dinero y el porvenir.
El Día de Muertos se le pone en su altar tradicional, ahí se le coloca flores de Cempasúchitl para formar el camino, velas, miel e incienso y solo hasta los primeros minutos del día 2 de Noviembre se le pone una copa de ron, cigarros y manzanas, porque es el fruto prohibido.
A manera de cielo, se dispone de tres velos, uno morado que representa el manto de cristo, otro amarillo que protege de las envidias y el negro que representa el luto.






