Morelia/Julieta Coria
Al primer Informe del presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), Víctor Manuel Serrato Lozano se congregarían diputados locales, funcionarios estatales y diversas Asociaciones Sociales, en el salón «José María Morelos» del Congreso del estado.
Es el primer año al frente de la CEDH, para Víctor Serrato Lozano, quien desde temprana hora arribó al lugar. Se le nota serio y concentrado, habla por teléfono y saluda a los invitados, “gracias por acompañarme” se le escucha entre los pasillos del Congreso.
Tras de él, diputados de los partidos PRI, PAN y PRD afinaban sus últimos detalles, antes de tomar asiento, acomodaban sus corbatas, revisaban sus celulares y daban algunas instrucciones a sus colaboradores. Todos, elegantes, formales, de saco y corbata del color de su partido, aguardan.
Ya todo está listo, primero, la presentación del presídium, en primer lugar, se nombra al hombre de traje negro, corbata color guinda, y sus característicos lentos negros, se levanta de la silla y con breve reverencia agradece.
Cerca de él su equipo de trabajo, pendientes, por si algo necesita en el camino, ya sin teléfono, ni documentos en la mano, muchos menos alguno portafolios, agradece y se sienta en el centro, en la mesa del presídium, saluda, sin sonreír, observa rápidamente la sala.
«La lucha de en defensa de los derechos humanos no ha sido fácil» iniciaba su discurso el presidente de la CEDH, frente a un grupo de asistentes debidamente acomodados, los diputados al frente, le siguen los empleados y trabajadores del Congreso, a un costado la prensa y hasta el final, allá donde apenas se escucha los integrantes de las Organizaciones en defensa de los Derechos Humanos, ellos al final.
Entre los asistentes sobresale el ex fundador de las autodefensas michoacanas, Hipólito Mora Chávez, quien serio en todo momento casi no habla con nadie, se distingue por su sombrero terracalentano y su guayabera blanca.
De entrada y tras su larga lista de agradecimientos, ya durante el informe, el Presidente destacó para asombro de muchos y conocimiento de la mayoría, que la dependencia con el mayor número de quejas al contabilizar 677, es la Procuraduría General de Justicia del Estado, (PGJE) le sigue la Secretaria de Seguridad Pública (SSP) con 454.
Iniciaba con una enorme lista de todas las dependencias e instancias, que como la Secretaría de Educación (SEE) contaba con 340 quejas, la de Salud 78 quejas y la Universidad Michoacán de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) con 38, esto apenas el comienzo, como parte de su “rendición de cuentas” a un año de ser nombrado titular.
“La delincuencia organizada y la imparable violencia exigen un esfuerzo mayor de las autoridades encargadas de brindar y garantizar esa seguridad” continuaba al destacar que la inseguridad es de las más señaladas por presuntas violaciones a los derechos humanos, en todo el estado.
La situación es difícil, pero en todo momento repetía, que adecuarán cuestiones administrativas para dotar de autonomía a la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, pero sobre todo que atenderá todas las recomendaciones particulares y generales emitidas por la CEDH, pues lejos de verlas como una amenaza a la acción de gobierno, las perciben como una necesidad para ajustar y calibrar el adecuado funcionamiento de las distintas instancias.
Ya en el tema local, habló sobre las más de 245 quejas del Ayuntamiento de Morelia, seguido de Zitácuaro, Lázaro Cárdenas, Aquila y Zamora.
Los minutos pasaban y las lista de cifras crecía y crecía, hablaba del trabajo realizado en la Comisión y de cómo atendieron en total 2 mil 409 expedientes que fueron iniciados por motivos de señalamiento de presuntas violaciones a los derechos humanos por eso excesivo de la fuerza pública, detención arbitraria, principalmente, se decía.
Insistía que la Secretaría de Seguridad Pública ha causado condiciones entre la ciudadanía al utilizar distintas denominaciones como: Fuerza Rural, Fuerza Ciudadana, Mando Único, Mando Unificado, Policía Estatal y Policía Michoacán, pues dijo también ha impedido una plena identificación de los cuerpos de seguridad, un prolongado aplauso.
El Presidente termina su discurso, agradece, saluda a todos a su alrededor, no escapa la entrevista a la prensa, de manera muy breve, y desaparece a paso veloz recorriendo los pasillos del Honorable Congreso.





