Aquí no pasaba nada…

Julieta Coria

Morelia/Julieta Coria

Como lo anunciaba quince días atrás, hoy el gobernador Silvano acudió a la Escuela «Sentimientos de la Nación» de Morelia, para iniciar los trabajos de pintura y mejora, tal y como lo prometió.

La escuela es muy pequeña, son contados los grupos de alumnos. Al iniciar el acto, se forman en la plaza cívica, es evidente el deterioro, las paredes cuarteadas, aulas viejas. Reducido el número de maestros y los alumnos.

Es un espacio muy pequeño improvisado para recibir al gobernador, quien justo al tomar el micrófono saluda a los niños, ellos sonríen con los ojos cerrados, el sol les pega de frente. El piso es viejo y requiere mantenimiento, más al fondo es pura terracería. «En quince días les voy a mandar poner piso» dice el gobernador, quien hoy luce tranquilo, soñoliento, viste informal.

Como es viernes, no hay homenaje al lábaro patrio, de hecho es muy informal todo, y todo transcurre a prisa. Los niños, no todos traen puesto su uniforme, incluso las «chispitas» el grupo autodenominado así por las niñas deportistas de la escuela, cargan en sus manos un viejo banderín, desgastado, sucio, pero orgullosas sonríen, cuando el gobernador las saluda.

En su discurso Silvano Aureoles dio un contundente «hay que estar al pendiente de los niños» mientras observaba a los padres de familia, que hoy acudieron al evento, son pocos, muy pocos. Se ha cometido un «pecado» decía, en el tema educativo, es una tristeza que no «alcanzamos los indicadores» como los refiere el INEGI.

Y, es que  los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía colocan con 7.9 años en promedio de escolaridad en los michoacanos de 15 años y más, donde el nivel nacional se ubica en 9.1 grados.

Alrededor los niños no están atentos, ni siquiera permanecen en filas rectas, les gana la risa y el hambre. Un grupo de niños saborea unas galletas y ofrece a sus compañeros mientras observan lo que suceden al frente. No son los únicos. La mayoría se cubre con sus brazos el sol, hace frio y los rayos del sol apenas empiezan a salir. Bostezos evidentes.

En el discurso se continúa hablando de la calidad educativa, del desarrollo y bienestar para los niños, y de la falta de espacios dignos para que los niños tengan buena educación. Ellos, están atentos, sus rostros muestran desconcierto, los juegos, son más divertidos.

Con brocha en mano, el gobernador y su comitiva, inauguran los trabajos de mejora, primero agarra la escoba, limpia la zona que va a limpiar y comienza a pintar con una gran facilidad, como si fuera un experto, de arriba abajo, uniformemente, todos les toman fotos, él sonriente pinta y pinta, «ya me emocioné dice».