Uruapan, Michoacán | ACG.- Con un ritual dedicado a los cuatro puntos cardinales, al sol, la luna, el viento, el agua y la tierra, inició en Uruapan la Huanópicua, una tradición de Noche de Muertos que reúne a los nueve barrios de la ciudad para recordar a sus antepasados y recorrer los espacios donde antiguamente se despedía a los difuntos.
La celebración, cuyo significado es “la Noche de las Ánimas”, comenzó hace aproximadamente 17 o 18 años con el propósito de mantener viva la memoria de las personas fallecidas de cada barrio y recuperar los caminos ligados con la historia comunitaria de Uruapan.

Uno de los participantes explicó que las capillas de los nueve barrios funcionaron en el pasado como espacios donde se encontraban cuerpos sepultados, pero que tras las disposiciones impulsadas durante la época de la Reforma de Plutarco Elías Calles, los restos fueron exhumados y trasladados al Panteón Municipal de San Juan Evangelista.
“Se recorren los pasos de nuestros antepasados que ya no están en vida”, explicó durante el inicio del recorrido.

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La caminata parte con un saludo ritual hacia los elementos de la naturaleza y posteriormente continúa hacia la capilla de La Magdalena, donde los participantes visitan el altar instalado para la ocasión.
El recorrido sigue por el Vergel, el salón Corazón de Jesús y La Huatápera, donde también se realiza el ritual tradicional, para después avanzar hacia los barrios de San Miguel, San Juan Bautista, Santos Reyes, San Santiago y San Pedro, hasta concluir en el Panteón Municipal de San Juan Evangelista.

De acuerdo con los participantes, el cierre en el camposanto representa el punto final del camino simbólico, al ser el lugar donde descansan los habitantes que forman parte de la memoria de la comunidad.
En la Huanópicua participan encargados de los barrios, caracoleros, copaleras y habitantes que desean integrarse a la caminata, una tradición comunitaria que no cuenta con una organización formal, sino que se mantiene mediante la participación voluntaria de quienes buscan preservar esta expresión cultural.
“No es una organización, es más tradicional y cada quien que quiera participar es bienvenido”, señaló uno de los participantes.



