Morelia, Michoacán | ACG.- La migración haitiana, la búsqueda de un hogar y la defensa del bosque como territorio de vida son los ejes que atraviesan El jardín que soñamos, película dirigida por Joaquín del Paso, quien junto con integrantes del elenco habló sobre los retos y reflexiones de esta producción durante una rueda de prensa en el marco del 24.º Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).
El cineasta compartió con medios de comunicación la experiencia de realizar una película protagonizada por una familia haitiana que llega a México en busca de un espacio donde pueda construir una vida con seguridad y dignidad.
Acompañado por los actores Faustin y Kimaëlle “Kima”, Del Paso explicó que el bosque dentro de la historia no funciona solamente como un escenario, sino como un territorio donde convergen la supervivencia, la pertenencia y los conflictos relacionados con la conservación de la naturaleza.
La película sigue a Esther, una madre haitiana interpretada por Nehemie Bastien, quien junto con su familia intenta encontrar un lugar donde establecerse después de un proceso de desplazamiento.

El bosque como refugio y territorio en disputa
Durante la conversación con la prensa, el director destacó la importancia de los espacios naturales donde se realizó el rodaje y la relación que establecieron con comunidades vinculadas a la defensa del territorio.
En El jardín que soñamos, el bosque representa la posibilidad de comenzar una nueva vida, pero también muestra las amenazas que enfrentan los ecosistemas y las personas que dependen de ellos.
La película plantea un vínculo entre dos formas de desplazamiento: el de una familia que busca refugio y el de las especies que recorren grandes distancias para encontrar condiciones adecuadas de supervivencia.
“No les pido que sientan lástima, les pido que nos miren con humanidad”
Nehemie Bastien, quien no pudo acudir presencialmente a la rueda de prensa, participó mediante un mensaje grabado en el que habló sobre la representación de las personas migrantes en el cine.
“Cuando escuchen hablar de migración, no piensen solamente en fronteras, documentos o cifras; piensen en los seres humanos, en las madres, en los niños, en las familias que tienen derecho a soñar, a vivir con dignidad y a buscar un futuro mejor. No les pido que sientan lástima por nosotros; les pido que nos miren con humanidad”, expresó.
La actriz explicó que el jardín al que hace referencia el título simboliza la búsqueda de un espacio seguro, donde las familias puedan vivir sin miedo y construir un futuro.
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Una película hablada en cuatro idiomas
Joaquín del Paso también relató la complejidad técnica de trabajar en una producción donde convivieron cuatro idiomas durante el rodaje.
El cinefotógrafo de origen turco se comunicaba en inglés; el equipo técnico trabajaba en español; las indicaciones para los actores se transmitían en francés y los diálogos de la película fueron interpretados en criollo haitiano.
La madre de Kima colaboró con las traducciones para facilitar la comunicación entre los integrantes del equipo.
“Había una cadena de idiomas que tenía que pasar y las primeras semanas fueron complicadas, pero poco a poco nos fuimos entendiendo. Lo que me dejó esto es que el lenguaje del cine es universal y las imágenes se comunican en cualquier lengua”, señaló el director.
Kima explicó que tuvo que practicar criollo haitiano con su familia para preparar su personaje y enfrentar las escenas donde debía representar problemas respiratorios y ataques de asma.

La representación haitiana en el cine mexicano
Faustin destacó la importancia de que el cine mexicano incorpore historias de comunidades haitianas y afrodescendientes, al considerar que existe una necesidad de ampliar la representación en la pantalla.
“A través de esta película se está presentando lo que los haitianos vivimos, cruzando países para llegar aquí. Empezamos a ver poco a poco actores afro en el cine mexicano, escuchar el francés y el criollo, y ver cómo la comunidad haitiana y mexicana se van mezclando”, comentó.
El actor señaló que la película permite acercarse a las experiencias de quienes atraviesan distintos territorios en busca de mejores condiciones de vida y abre espacio para nuevas voces dentro del cine nacional.

Migración, naturaleza y la necesidad de pertenecer
La presentación de El jardín que soñamos en el FICM mostró una historia donde la migración y la defensa ambiental se encuentran en un mismo territorio.
A través de sus personajes, Joaquín del Paso propone mirar el desplazamiento humano desde la experiencia personal y no únicamente desde las cifras o los discursos públicos.
El bosque, dentro y fuera de la pantalla, aparece como un elemento fundamental: un espacio que puede ofrecer refugio, pero cuya permanencia depende también de quienes luchan por conservarlo.



