Editorial| Morelia: el Bando municipal sobre los «usos y costumbres»

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Morelia: el Bando municipal sobre los «usos y costumbres»

El operativo conjunto entre los gobiernos estatal y municipal en el Obelisco a Lázaro Cárdenas marca un punto de inflexión necesario en la gestión del espacio público. La contención del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) no representa un acto de cerrazón política, sino la urgente aplicación de la legalidad frente a la inercia del comercio informal.

Por años, la narrativa de los usos y costumbres pretendió imponerse sobre el Bando del Centro Histórico, desdibujando la fisonomía urbana en temporadas de alta relevancia turística. La tolerancia del pasado, lejos de solucionar las demandas de fondo, perpetuó el secuestro de plazas emblemáticas bajo el argumento de la manifestación social.

Bajo la firme premisa municipal de que “esa batalla ya la vivimos”, el blindaje actual envía una advertencia inequívoca a todas las organizaciones de comerciantes semifijos. Ninguna tradición autoimpuesta o estrategia de presión grupal puede estar por encima del derecho colectivo al libre tránsito y la preservación del patrimonio edificado.

La estrecha coordinación entre la Guardia Civil y la Policía de Morelia demuestra que la gobernabilidad exige uniformidad operativa y criterios institucionales compartidos, sin fisuras partidistas. Este precedente redefine las reglas del juego: el corazón de la capital michoacana vuelve a pertenecer al orden, a sus ciudadanos y a la legalidad.

Sin embargo, no todo está dicho. Veremos…