Morelia: el espejismo guinda, lloviendo sobre mojado

Imagen IA

Columna Acueducto/Samuel Ponce

El difícil camino de Morena en Morelia

Resuelta a favor del ex fiscal de Michoacán, Carlos Torres Piña, la coordinación estatal de Morena —y aún con la incertidumbre por la postura definitiva que Raúl Morón Orozco pueda tomar—, los morenistas y aliados de la 4T ya han empezado a mirar hacia la capital del estado. Morelia se vuelve la segunda joya más preciada de la entidad, solo después de la gubernatura, desde luego. Aquí donde las cosas se tornan todavía más complejas. Veamos por qué:

  1. El fantasma del voto diferenciado. En la última disputa por el Ayuntamiento de Morelia, Morena se llevó el «carro completo» en los cuatro distritos locales y una diputación federal, impulsado por la ola a favor de la hoy presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Sin embargo, esa inercia no pudo garantizarle una curul en San Lázaro a la hoy secretaria general del CEN de Morena, Carolina Rangel Gracida, y el descalabro fue aún mayor con la derrota del propio Carlos Torres. El hoy coordinador estatal perdió la alcaldía ante el actual edil, Alfonso Martínez Alcázar, por una diferencia en números redondos de 40 mil votos. Esto demuestra que dentro de las y los guindas operó un marcado voto diferenciado que no se puede ignorar.
  2. La factura de la «operación cicatriz». Se observa inminente —a reserva de la postura final del Raúl Morón y su equipo— que la operación cicatriz está avanzando en los hechos. Se busca garantizar que todos los equipos y liderazgos cierren filas en unidad con el coordinador estatal. No obstante, muchas de esas adhesiones conllevan compromisos políticos, y varios de ellos tienen la mira bien puesta en la candidatura a la presidencia municipal de Morelia.
  3. Lealtades en disputa. Al interior del equipo del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, prácticamente se veía como la carta fuerte al secretario de Finanzas, Luis Navarro García. Sin embargo, en los últimos días ha tomado fuerza la idea de impulsar a Gladiz Butanda Macías, una alternativa que algunos leen en clave de consolación, para ella. Es en la disputa de estos bloques donde la decisión se vuelve difícil: ¿quién y cuál será el factor real para tomar la última palabra? A este complejo escenario habríamos de agregar los autodestapes del diputado local Marco Polo Aguirre y de la diputada Giuliana Bugarini Torres, ambos integrantes de este mismo grupo.
  4. El peso de los aliados. Los partidos políticos coligados cuentan. Por un lado, es más que clara la disciplina del PVEM y de su dirigente estatal y diputado federal, Ernesto Núñez Aguilar, tras la designación de Torres Piña, a pesar de que él ha manifestado en repetidas ocasiones su interés legítimo por Morelia. Por el otro, tampoco se debe subestimar la inconformidad que pueda plantear el PT, que de última hora podría meter a la medición de la encuesta al diputado plurinominal Hugo Rangel Vargas.
  5. Las cartas de la disidencia y la estructura. La situación no termina ahí. Los dos aspirantes más fuertes a la coordinación estatal que no resultaron favorecidos, Raúl Morón y Fabiola Alanís Sámano, cuentan con perfiles más que competitivos, acreditados y con trabajo territorial para alzar la mano por la capital. Por un lado, está el controvertido diputado Juan Carlos Barragán: con positivos y negativos, pero con una innegable presencia popular. Por el otro se encuentra el fundador y consejero estatal de Morena, Osvaldo Ruiz Ramírez, un perfil de la «línea pura» del obradorismo que, aunque se ha quedado en el camino en dos ocasiones anteriores, mantiene una indiscutible fuerza territorial en Morelia. Esto abre una interrogante crucial: ¿cómo se va a compensar a estos liderazgos que son indispensables y rentables para garantizar el triunfo?
  6. La baraja principal. Por lo que vemos al día de hoy, la lista de los posibles aspirantes a presidentes municipales por la 4T en Morelia es robusta: Luis Navarro, Gladiz Butanda, Marco Polo Aguirre, Giuliana Bugarini, Ernesto Núñez, Hugo Rangel, Osvaldo Ruiz y Juan Carlos Barragán.
  7. El factor de la militancia y cuadros históricos. Lo anterior sin descartar a otros cuadros que, con menos posibilidades, pero con intenciones claras, se vislumbra que también se registren en el proceso, tales como Omega Vázquez Reyes, Ana Lilia Guillén, Gilberto Morelos Favela y los perfiles que se sigan agregando a la lista.

De esa manera, el escenario moreliano para la 4T se torna sumamente complejo en su definición. Al final, ¿qué pesará más en la balanza?:

¿Las compensaciones a los equipos internos, la presencia territorial, los contrapesos políticos, el peso del PVEM, la popularidad en las encuestas, la tasa de positivos y negativos, o se optará definitivamente por los cuadros históricos del obradorismo?.