Morelia/Hugo Villegas-Santibáñez
La recién nombrada Presidenta Nacional del PRD Alejandra Barrales, manifestó en una entrevista la posibilidad de alianzas con cualquier fuerza política, excepto el PRI. La falta de resultados satisfactorios para el Partido de la Revolución Democrática en las últimas contiendas electorales parece indicar que si va solo a las elecciones el próximo año y a la del 2018 puede tener un tropiezo más. Sin un candidato fuerte dentro de sus filas, con grandes conflictos internos, divisiones y falta de credibilidad ciudadana, la búsqueda de alianzas es una prioridad para el Sol Azteca.
Algunos personajes políticos de Acción Nacional, entre ellos el expresidente Vicente Fox y el propio presidente del partido Ricardo Anaya, ven con buenos ojos una nueva alianza PRD-PAN, puesto que a este último partido le reditúo la coalición con los amarillos en las pasadas elecciones. Sin embargo, entre los perredistas existen voces que se resisten a ir juntos otra vez en los siguientes procesos electorales por justificadas razones.
En una hipotética alianza ¿cómo ajustar ideológicamente la derecha representada por el PAN y al PRD, catalogado por sus principios básicos como de izquierda? ¿Cómo conciliar en temas tan fundamentales como la economía si se llega a ganar la Presidencia de la República? ¿Cómo hacer atractiva esta alianza a las bases perredistas y evitar una desbandada?
Si bien el PRD surge, en parte, de una disidencia tricolor, nace como partido por el descontento social generalizado con la unión de diferentes fuerzas izquierdistas contrarias al sistema político mexicano representado por el PRI y solapado, en más de una ocasión, por el PAN. Por lo tanto, el perredismo debe situar el análisis con quién o quienes es conveniente buscar una alianza sin olvidar su origen e historia.
Se debe abandonar la lógica de unirse en una elección sólo con el objetivo de quitar al otro, sin tener rumbo ni proyecto propio. El objetivo de la izquierda es seguir buscando combatir la desigualdad social, enarbolar las causas populares y no buscar ganar elecciones sólo por el poder per se, en ese momento la esencia de sus orígenes se desvanece.
Quienes promuevan la alianza PRD-PAN, aun con un candidato externo, deben buscar los argumentos sólidos que convenzan no sólo a los simpatizantes y militantes, para evitar un incremento de la diáspora perredista, sino también a la ciudadanía en general porque otras fuerzas políticas como el Movimiento de Regeneración Nacional lo pueden capitalizar.
Actualmente, hay evidencia de perredistas que han decidido apoyar al virtual candidato de MORENA por estar en desacuerdo con esta posible alianza y no tener por ahora una buena propuesta para la próxima contienda presidencial.
Es el momento de que las diferentes izquierdas dialoguen, acuerden, hagan el esfuerzo de reencontrarse haciendo un lado intereses de grupo. La izquierda en su conjunto no puede perder la oportunidad de cohesionarse a través de la elaboración de un Proyecto de Nación integral e incluyente, auténtico y atractivo a tod@s l@s votantes mexican@s, que tenga como resultado la Presidencia de la República en el 2018.





