Hablar de depresión también es prevenir
Hay personas que comienzan a desaparecer sin irse a ningún lado. Dejan de salir, faltan a clases, ya no contestan el teléfono, se encierran o dejan de hacer aquello que antes disfrutaban. Desde afuera puede parecer tristeza, flojera o simplemente un mal momento. A veces, incluso, la respuesta llega casi en automático: «échale ganas».
Por Asaid Castro/ACG
Morelia, Michoacán.- Cada 10 de septiembre, el Día Mundial para la Prevención del Suicidio busca abrir esta conversación, reducir el estigma y poner la salud mental en el centro. En México, el INEGI registró 8 mil 856 suicidios durante 2024, un dato que recuerda por qué hablar de salud mental también implica mirar aquello que muchas veces permanece en silencio.

En este contexto, la doctora en Psicología Ithzel Liliana Fernández Montaño nos habló en entrevista, sobre la depresión, sus señales de alerta y la importancia de buscar atención profesional, previo a la conferencia «El autocuidado como escudo protector para la prevención de la depresión», realizada en la Facultad de Psicología de la UMSNH.
«La depresión es un factor de riesgo para el suicidio», explicó la especialista, quien también hizo énfasis en que se trata de una enfermedad y no simplemente de una cuestión de voluntad.
La depresión también puede convertirse en una enfermedad discapacitante
Fernández Montaño explicó que la depresión puede presentarse por diferentes vías. Por un lado, existen casos relacionados con factores externos y circunstancias que atraviesa una persona; por otro, hay una variante en la que existe una predisposición hereditaria o biológica.

Para explicar que no se trata simplemente de «poner de tu parte», la especialista comparó esta última condición con enfermedades como la diabetes: una persona puede desarrollar un problema porque su organismo deja de producir adecuadamente una sustancia que necesita, como ocurre con la insulina, y no se espera que pueda solucionarlo únicamente con fuerza de voluntad. De manera similar, señaló, existen personas cuya depresión tiene componentes biológicos que requieren valoración y tratamiento profesional.
La enfermedad puede afectar a estudiantes, adultos y personas mayores, pero no necesariamente se manifiesta de la misma manera. En un estudiante puede reflejarse en dejar de querer asistir a clases o levantarse; en una persona mayor, por ejemplo, puede aparecer como pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba, aislamiento o menor convivencia.
«La discapacidad va más en el sentido de ya no funcionar en las actividades cotidianas», explicó la doctora, al referirse a los casos en los que la depresión comienza a interferir con actividades como trabajar, concentrarse, levantarse, preparar alimentos o hacerse cargo de responsabilidades cotidianas.
La especialista señaló que la depresión puede presentarse en distintos grados y que, cuando los síntomas son moderados o graves, es importante acudir con profesionales de la salud mental para determinar el tratamiento adecuado, que puede incluir psicoterapia, medicamentos y cambios en el estilo de vida.

También recordó que la falta de información y el estigma siguen siendo obstáculos para pedir ayuda. Frases como «¿cómo voy a ir a un psicólogo si son para locos?» o pensar que acudir con un psiquiatra significa «estar muy mal» pueden hacer que una persona retrase la atención que necesita.
Del «échale ganas» a mirar al otro
Para Fernández Montaño, la prevención también comienza en lo cotidiano: prestar atención cuando alguien cambia sus hábitos, se aísla, deja de convivir o pierde interés por actividades que antes disfrutaba.
«Creo que este día visibiliza la importancia de la salud mental y la importancia de decir: ¿qué está pasando?, vamos a prevenir, vamos a hacer algo», señaló.
La doctora llamó también a entender el autocuidado como una herramienta de prevención y a no dejar toda la responsabilidad en quien atraviesa un problema de salud mental. Preguntar cómo está una persona, acercarse cuando comienza a aislarse y orientar hacia servicios profesionales puede ser parte de ese acompañamiento.
En México, recordó, que la Línea de la Vida brinda atención gratuita las 24 horas, los 365 días del año, a través del 800 911 2000, como una opción para recibir orientación en temas de salud mental y prevención.





