Editorial | Carlos Soto: Zamora sin doctrina

Editorial | Carlos Soto: Zamora sin doctrina
Imagen especial

Editorial | Carlos Soto: Zamora sin doctrina

• El alcalde de Zamora rompe con el PAN Michoacán y abre la puerta al pragmatismo político. Cuando la supervivencia importa más que la ideología, los colores tradicionales se vuelven accesorios de paso.

Editorial


Sin duda, La ruptura de Carlos Soto con el PAN Michoacán marca un drástico giro en el ajedrez político local. El alcalde de Zamora decide alejarse del partido político que lo cobijó, evidenciando que las alianzas tradicionales hoy valen muy poco en la entidad. Este movimiento sacude las estructuras panistas y abre un escenario de reconfiguraciones rumbo a los comicios del 27.


El pragmatismo parece imponerse sobre la ideología ante la inminente cercanía con la acera de Morena. Aunque el pensamiento de Carlos Soto dista del credo guinda, su estrategia consistió en no buscar la confrontación directa con la marca morenista. Prefirió mantener los puentes intactos con el poder estatal, dejando de lado las banderas doctrinales de su antiguo instituto.


En su momento, el fuego cruzado del alcalde se concentró únicamente en la figura de Martín Samaguey. Acusó reiteradamente a su antecesor — hoy de Morena y antier del PRI— de heredarle un municipio completamente abandonado. La narrativa del colapso institucional y la severa crisis de inseguridad zamorana fue su principal escudo de justificación y de ahí….


Ya instalado en el poder, el munícipe optó por una administración de estricta coordinación institucional. Lejos de asumir una postura de oposición beligerante, el zamorano prefirió alinearse con el Gobierno de Michoacán. Ese coqueteo apasionado con el mandatario Alfredo Ramírez Bedolla sembró desde hace tiempo las dudas que hoy finalmente se confirman.


La reconfiguración en Zamora demuestra que en la política actual los colores son meros accesorios de paso. Falta ver, si es que se viste de guinda, cómo lo recibirán las bases morenistas a un cuadro forjado bajo los principios de la derecha michoacana. Por ahora, Carlos Soto juega sus cartas con audacia, apostando a la supervivencia política por encima de cualquier convicción.


Y, si se fuera de independiente, bueno, al menos sería congruente…