Morelia, Mich. | Asaid Castro/ACG.- Michoacán tendrá un reto particular con la reducción de la jornada laboral, especialmente en actividades como el campo, donde los tiempos de trabajo dependen de temporadas y cosechas.
A partir de 2027 comenzará la reducción gradual de la jornada laboral en México. Ese año pasará de 48 a 46 horas semanales, hasta llegar a las 40 horas en 2030.
Pero la pregunta es qué pasará con los trabajadores: ¿tendrán realmente más tiempo para descansar y estar con su familia o tendrán que hacer el mismo trabajo en menos horas?

Así lo señaló Luis Fernando Rodríguez Vera, abogado laboralista y director de Mergen, quien advirtió que Michoacán todavía enfrenta problemas de informalidad y falta de cumplimiento de las obligaciones laborales.
El especialista explicó que las condiciones cambian según el estado. Mientras Michoacán tiene una fuerte actividad agrícola, otros como Guanajuato tienen mayor presencia industrial y Nayarit depende en buena medida del turismo y los servicios.
Aun con esas diferencias, dijo, existe un problema común: empresas y trabajadores tendrán que adaptarse a una nueva forma de organizar el tiempo de trabajo.

Menos horas, ¿más tiempo para vivir o más presión para producir?
Rodríguez Vera consideró que la reducción obligará a las empresas a mejorar su organización y productividad.
“La batalla va a ser no por trabajar más horas, sino por producir más valor por hora”, señaló.
Para ello, consideró necesario capacitar a los trabajadores y medir el desempeño por resultados, no solamente por las horas que permanecen en un lugar de trabajo.

El cambio también ocurre en medio de problemas como el estrés, las cargas excesivas y la falta de desconexión digital.
En Michoacán, agregó, conseguir otro empleo de un momento a otro no siempre es sencillo. Por eso, la necesidad económica puede llevar a los trabajadores a permanecer en empleos que les generan presión o desgaste.
A esto se suma la llamada “pobreza de tiempo”, un concepto que busca poner atención en las horas que las personas destinan al trabajo, los traslados, el descanso y la vida familiar.
La reducción laboral abre así una nueva pregunta para Michoacán: ¿trabajar menos significará realmente tener más tiempo para vivir o solamente hacer lo mismo en menos horas?





