Editorial | Tres Puentes: un sombrero desvela al feudo guinda

Editorial | Tres Puentes: un sombrero desvela al feudo guinda
Imagen IA

Editorial | Tres Puentes: un sombrero desvela al feudo guinda

En Morelia, la cerrazón gubernamental topó con pared en el conflicto de Tres Puentes, donde el proyecto estandarte del Morebús terminó por arrollar el discurso ambientalista de la llamada cuarta transformación en Michoacán.


Y es que el amparo promovido por el Movimiento del Sombrero no solo congeló las sierras eléctricas oficiales, sino que exhibió la fragilidad operativa de un partido morenista propenso a doblar las manos.


La resistencia vecinal a ras de suelo y el plantón permanente en el camellón blindaron el patrimonio forestal, demostrando que la defensa de la colonia pesa más que la mal planeada rentabilidad de las obras públicas.


Mientras en Casa Michoacán se lamen las heridas acusando complots desde la derecha hasta de la sombreriza, la cruda realidad demuestra que la soberbia burocrática fue derrotada por ciudadanos organizados sin partido.


La alcaldía moreliana contempla el tsunami desde la barrera como un espectador ajeno, viendo cómo el desgaste político carcome a sus rivales de enfrente sin tener que arriesgar un solo gramo de su capital.


La lección de Tres Puentes trasciende las siglas partidistas, desnudando a un poder centralizado que subestimó el despertar de una sociedad civil dispuesta a defender su entorno hasta las más posibles consecuencias.


Si, al final del día el costo político está cobrado y la terca historia local registrará que un simple sombrero de paja, bueno es un gran decir, pudo frenar el desaseado capricho de todo un aparato gubernamental.