Morelia, Michoacán | ACG.- Un bastón golpea el suelo mientras una pelota avanza entre quienes participan en el juego, una escena que para algunos puede resultar desconocida, pero que para quienes practican la Uárhukua representa una forma de acercarse a la cultura purépecha y mantener vigente una tradición.
Raquel Samudio Ramírez, de 25 años y licenciada en Cultura Física y Deporte, conoció esta práctica hace tres años, cuando el maestro Vladimir Silva y su hijo acudieron a su universidad para realizar una exhibición.
Aquella demostración despertó su interés y posteriormente se integró a un grupo de jugadores, donde comenzó a participar en una actividad que también la acercó a integrantes de distintas comunidades y municipios de Michoacán.

La agrupación de la que forma parte tiene alrededor de cinco años como un equipo integrado por nuevas generaciones, aunque sus antecedentes se remontan a más de dos décadas, cuando Vladimir Silva comenzó a impulsar la práctica con la intención de conservarla y acercarla principalmente a niñas, niños y jóvenes.
Con el tiempo, Raquel y otros integrantes conformaron un equipo juvenil y de adultos al que llamaron Uárhukua Anápuecha, nombre que significa “los de afuera”, debido a que sus integrantes proceden de distintas comunidades y municipios.
En el grupo participan personas de Tzintzuntzan, Arantepacua, Aranza, Paracho, Pichátaro, Santa Clara y Morelia, entre otros puntos del estado.

Para Raquel, esta diversidad permite reunir a personas que no necesariamente tienen el mismo origen, siempre que exista respeto por la práctica y por los elementos culturales que la acompañan.
Además de participar en los encuentros, Samudio Ramírez ha llevado talleres de Uárhukua a espacios educativos para acercar a nuevos jugadores al juego y explicar aspectos relacionados con las costumbres y la vestimenta de los pueblos purépechas.
En esos espacios también ha encontrado dudas sobre la indumentaria tradicional, pues algunos jóvenes llegan a confundirla con un disfraz, situación que aprovecha para explicar el significado de las prendas, su elaboración y el trabajo que existe detrás de ellas.
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La enseñanza de estos elementos forma parte de las actividades con las que busca acercar a las nuevas generaciones a expresiones de la cultura purépecha y abordar los prejuicios relacionados con la vestimenta o con la pertenencia a una comunidad indígena.
La Uárhukua también se ha convertido para algunos jóvenes en una vía de acercamiento al deporte, principalmente para quienes anteriormente no realizaban alguna actividad física.
Durante las prácticas, algunos participantes descubrieron habilidades para el juego y posteriormente decidieron continuar con la actividad.

La práctica también ha permitido a los integrantes acercarse a otras expresiones de la cultura purépecha, entre ellas la tradición del Fuego Nuevo y las caminatas relacionadas con el cambio de sede, recorridos que pueden prolongarse durante varios días.
De acuerdo con el relato de Raquel, durante esas caminatas los participantes pueden enfrentar jornadas extensas con cantidades limitadas de comida y agua.
En estas actividades también han participado personas extranjeras, entre ellas una mujer originaria de Estados Unidos que, según recuerda Raquel, ha acudido durante varios años y mantiene un diario en el que registra los pueblos, lugares y recorridos realizados.

La participación de visitantes de otros países también le ha permitido observar el interés que algunas personas de otras partes del mundo muestran por tradiciones michoacanas que no necesariamente son conocidas por todos los habitantes del estado.
Para Raquel, una de las formas de acercarse a la Uárhukua es preguntar, por lo que las personas que observan los entrenamientos pueden acercarse a los jugadores para conocer la práctica.
Uárhukua Anápuecha no mantiene actualmente horarios fijos para todos sus integrantes debido a sus trabajos y otras responsabilidades, aunque durante un periodo sus jugadores se reunían los martes y jueves por la noche en el espacio conocido como el Caballito.

Mientras tanto, el grupo encabezado por Vladimir Silva mantiene actividades los sábados en la escuela Pascual Ortiz Rubio, principalmente dirigidas a niñas, niños y jóvenes.
En Morelia también existen otras agrupaciones vinculadas con esta práctica, entre ellas los Zorros de la Universidad Michoacana y los Búhos, aunque cada equipo mantiene su propia dinámica.
Una vez al año, el equipo de Raquel organiza un encuentro que suele realizarse entre junio y julio en el Bosque de Morelia, donde la actividad tiene como principal objetivo la convivencia entre los participantes.
Durante ese encuentro, los propios jugadores se organizan para proporcionar comida e hidratación a quienes asisten, como parte de una dinámica de convivencia entre los equipos.

La composición de las agrupaciones también ha cambiado con el paso de los años, pues algunos jugadores formaron familias o asumieron nuevas responsabilidades laborales que redujeron el tiempo disponible para practicar.
Raquel explica que anteriormente podían reunirse entre siete y 10 equipos, mientras que actualmente buscan mantener el encuentro como un espacio de convivencia y no únicamente como una competencia.
Entre bastones, carreras y el golpeo de la pelota, la Uárhukua mantiene su presencia en espacios deportivos y educativos de Michoacán, donde sus practicantes buscan acercarla a nuevas generaciones.

Para quienes participan en ella, la práctica también representa un vínculo con elementos de la cultura purépecha que trascienden el juego y se relacionan con otras tradiciones, formas de organización y expresiones comunitarias.
Dentro de la comunidad purépecha, explica Raquel, quienes practican la Uárhukua son considerados “guerreros del fuego”, una denominación vinculada con la responsabilidad de preservar una tradición que continúa pasando de una generación a otra.





