Editorial | La prisa de la interna: Morena quema etapas para evitar la fractura en Michoacán

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Si, la dirigencia nacional de Morena decidió pisar el acelerador a fondo y todo indica sepultar la aduana de los seis finalistas en Michoacán. El pragmatismo político se impuso sobre las reglas para evitar que la confrontación interna termine por dinamitar la endeble unidad guinda. La consigna en el búnker de la capital del país parece ser clara: transitar directo a la encuesta definitiva con los punteros reales.
Y es que el reloj político corre a favor de una definición exprés que deje conformes o alineados a los grupos locales de poder. Las llamadas de cordura y las mesas de negociación en la Ciudad de México anticipan que el humo blanco saldrá antes de la primera mitad de septiembre. La estrategia busca neutralizar cualquier amago de ruptura y dar el banderazo de salida con un candidato de unidad.
En el ajedrez de las preferencias reales la disputa se concentra en unas cuantas manos con estructuras sólidas en el territorio. Sin duda, Carlos Torres Piña y Raúl Morón Orozco encabezan las mediciones demoscópicas de agosto en una carrera que ya no admite simulaciones de trámite. Quien logre capitalizar la marca del partido y la bendición del centro se quedará con la codiciada postulación.
Sin duda, la prisa morenista responde a la necesidad de realizar una cuasi imposible operación cicatriz efectiva antes de arrancar el proceso formal. El ganador o ganadora tendrá la encomienda inmediata al menos de tratar de tejer fino para sumar a los aspirantes desplazados de la contienda. De esa manera, Michoacán entra así a la recta final de una sucesión anticipada todo puede ocurrir, hasta la innmaginable.

Y, si, a estas alturas, extrañamente, Morena determina dar los nombres de las y los seis finalistas…