Editorial | “Tío Lako”: El saldo de un éxito incompleto

Editorial | “Tío Lako”: El saldo de un éxito incompleto
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EDITORIAL | “Tío Lako”: El saldo de un éxito incompleto

El operativo federal en Michoacán evidenció una preocupante constante: el estado golpea las ramas, pero deja intacta la raíz de la violencia. La aparatosa movilización militar en la zona occidente desmanteló el entorno financiero y familiar de «El Tío Lako», sin embargo, el objetivo principal burló el cerco de seguridad y sigue en plena libertad.

Calificar de victoria un despliegue que permite la huida del líder delincuencial resulta un ejercicio de retórica oficial alejado de la realidad. Si bien, la captura de integrantes del objetivo principal, así como el decomiso de armas y vehículos debilita la estructura delictiva, la impunidad del cabecilla anula el impacto estratégico que la Fiscalía y el Ejército pretendían consolidar.

Más allá, la crítica más severa recae en la escasa capacidad de prevención ante una reacción delictiva que era totalmente predecible para los analistas. El cártel demostró un control territorial absoluto al coordinar más de veinte narcobloqueos simultáneos, tomando las carreteras y la tranquilidad de los ciudadanos como rehenes de su fuerza.

Aunque el llamado plan antibloqueo liberó las vías horas después, el costo social y económico del caos ya se había consumado en esa parte de la entidad. Un gobierno que suele solo reacciona para apagar los incendios provocados por el crimen organizado no puede presumir un éxito rotundo mientras la población asuma los daños.