Editorial | Jaque al oro verde

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Si, el despliegue de fuerzas federales en los huertos de Michoacán es un paliativo de emergencia que apaga el fuego mediático, pero no resuelve la raíz de la inseguridad. La suspensión de las exportaciones por parte de Estados Unidos encendió las alertas de una economía estatal que no resiste más parálisis comerciales.

Sin duda, para blindar el futuro de la industria, la gran apuesta debe ser la transición institucional hacia el personal de Senasica. Urge desplazar la dependencia de los inspectores de la USDA mediante un esquema de certificación fitosanitaria nacional robusto, transparente y con validez jurídica bilateral.

Sin embargo, la seguridad en los municipios productores no puede depender de operativos temporales que desaparecen al reanudarse los envíos. Es indispensable consolidar escoltas fijas, corredores seguros interconectados y una depuración real en el padrón de exportadores para frenar de tajo las extorsiones.

Además, el cumplimiento del T-MEC, la seguridad social de los jornaleros y el combate a la deforestación ilegal con tecnología satelital son tareas inaplazables. Si no se transita hacia un modelo formal y sustentable, el fruto más valioso de nuestra tierra seguirá siendo rehén de la delincuencia.