Por Asaid Castro/ACG
Morelia, Michoacán.- Mientras una parte de la brigada internacional Topos Azteca acudía al Ayuntamiento de Morelia para acompañar a la doctora Patricia Alarcón, reconocida durante la entrega de la Presea Amalia Solórzano Bravo 2026, a más de tres mil kilómetros de distancia dos rescatistas michoacanos continúan trabajando entre los escombros que dejó el terremoto en La Guaira, Venezuela.
Durante su visita a la capital michoacana, Jesús Efraín Rubio, rescatista originario de Maravatío, y Adrian Aguirre, integrante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Purépero, confirmaron que actualmente son dos los voluntarios de Michoacán que permanecen en la misión internacional, apoyando las labores de recuperación junto al resto de la brigada encabezada por Héctor Méndez Rosales, fundador de Topos Azteca tras el sismo de 1985 en México.
«Ya estamos en etapa de recuperación. Los ingenieros hacen la evaluación de los edificios y nosotros apoyamos para sacar personas. Creemos que ya no van a salir víctimas vivas, pero los muchachos siguen trabajando», explicaron.
Una brigada que viaja con sus propios recursos

En Michoacán, Topos Azteca cuenta con alrededor de 28 integrantes activos entre bomberos, paramédicos, médicos, ingenieros y rescatistas voluntarios, aunque la organización tiene presencia en distintos estados del país y en otras naciones donde ha participado en emergencias internacionales.
Los brigadistas explicaron que cada misión se financia, en gran medida, con recursos propios. Cada integrante debe costear su estancia y llevar alrededor de 10 mil pesos para cubrir alimentación y necesidades básicas durante un mes de trabajo.
«Todo sale de nuestro trabajo. Cuando termina la misión dejamos allá la herramienta, las casas de campaña, la ropa y el medicamento. Nosotros regresamos únicamente con el uniforme», señalaron.
Los parches cuentan la historia de cada misión

Sobre el uniforme naranja que distingue a los Topos Azteca también viaja parte de su historia. Los rescatistas explicaron que cada parche representa alguno de los desastres o países donde han participado durante los últimos años. Algunos portan insignias de sismos en México, del huracán en Acapulco o de distintas misiones internacionales.
«Los parches son de los lugares donde hemos estado. Cada uno representa una emergencia en la que participamos», comentaron, al recordar que la organización ha brindado apoyo en los cinco continentes desde su creación, hace cuatro décadas.
Finalmente, los rescatistas hicieron un llamado a fortalecer la cultura de la protección civil en México, especialmente desde edades tempranas, al considerar que la capacitación de niñas, niños y adolescentes puede marcar la diferencia durante una emergencia.

“Un sismo no es predecible. Entonces, ¿qué pasó en el 17? Todo mundo atento con el simulacro y al ratito fue real. Estábamos practicando y entrenando para hacer un mejor tiempo en la evacuación, pero nadie se lo iba a imaginar”, explicó Jesús, señalando que los sismos no pueden predecirse, por lo que la preparación y el conocimiento sobre cómo actuar son las principales herramientas para reducir riesgos.





