Morelia/Sandra Soraya Castro
Once vehículos quemados y 39 estudiantes detenidos ha sido el saldo de las acciones emprendidas por los normalistas para exigir plazas automáticas a la entidad.
Aunque las presiones para conseguirlas iniciaron desde hace semanas, tiempo durante el cual secuestraron unas 200 unidades que mantienen en diferentes comunidades de la meseta purépecha bajo el amparo y visto bueno de los pobladores, fue la semana pasada cuando los jóvenes radicalizaron sus medidas de presión.
Del jueves 11 de agosto a la fecha suman ya 11 las unidades secuestradas y quemadas.
En Ajuno, municipio de Pátzcuaro fue donde inicio “el infierno”. Ahí, prendieron fuego a dos vehículos; el viernes 12, quemaron una camioneta propiedad de Telmex en el crucero Purépero-Carapan.
El sábado, prendieron fuego a otras tres unidades en Ajuno. El lunes, tres vehículos, uno de ellos en una colonia de Morelia y este martes, dos en la autopista de Occidente.
Ni los operativos a cargo de la policía Michoacán ni las declaraciones de altos funcionarios o el mismo gobernador del estado han amedrentado a los estudiantes a quienes han acusado de estar coludidos con el crimen organizado o con actuar al puro estilo de los grupos terroristas.
Los jóvenes exigen poco más de mil plazas automáticas para estudiantes recién egresados de las escuelas normales del estado.
Las quieren como antes se otorgaban, sin presentar examen de selección ni nada.
La negativa y los cambios en las reglas educativas impiden otorgárselas y eso ha encendido la llama.
La propuesta empresarial de que los centros educativos formadores de profesores fueran cerrados pareciera algo ocurrido hace meses pero a apenas dos semanas de ello se ha descartado por completo.
Este martes, padres de familia esperan fuera de las instalaciones de la PGJE. La esperanza de tener un hijo maestro se enfrenta en el lugar con la posibilidad de que se convierta en interno.





