Histórica euforia mundialista pone a prueba la cordura colectiva

Histórica euforia mundialista pone a prueba la cordura colectiva
Imagen especial / IA

Morelia, Mich. | Redacción.- El día miércoles 30 de Junio quedó marcado en miles de mexicanos y de hermanos de múltiples nacionalidades con la rotunda victoria de la selección mexicana ante Ecuador, rompiendo aquella maldición que arrastró al equipo por décadas, para ser precisos desde la copa mundial de México 1986, donde la selección no pasaba del cuarto partido.

Casi como el día feriado en donde Paraguay derrotó a un transicionado Alemania, México marcó en las y los mexicanos el fin de una racha amarga y el recuerdo de uno de los mejores anfitriones fiesteros por mucho tiempo.

Ahora el reto es pasar contra el vencedor de la disputa entre Inglaterra y República democrática del Congo, sin duda, un partido en el que definirá las miradas hacia figuras clave el 1 de Julio a las 10 am.

Ante todo este panorama, que resulta emocionante, a su vez, resulta atemorizante el desenfreno de los festejos, donde diversas personas resultaron en controversias por destrozos, agresiones contra manifestantes, riñas, etc. Pues el efecto en masa hace crear un inconsciente colectivo donde la influencia del más atrevido y también, que sea aceptado dentro de la «bola» puede consecuentar un efecto en cadena que impulse la emoción.

El enojo como la alegría son emociones que si no se saben gestionar en una masa de personas se contagia en cuestión de segundos y sabrá dios, que puede llegar a ocurrir, nada que no se haya visto anteriormente, pero sería preocupante pensar en los destrozos ocasionados tras el segundo bicampeonato del PSG o que se repita la tragedia en donde un conductor presuntamente se equivocó en pisar el freno y pisó el acelerador, generando la furia entre los hinchas y privándolo de la vida.

Ante este conjunto de situaciones y de panoramas, es imperante mantener una gestión objetiva entre el sentir y el querer, expresándolo así: siento fervor y efusividad pero… ¿es necesario realizar esta acción? ¿que repercusiones puede traer hacia mí? ¿esto me representa? Son algunas de muchas preguntas que pueden cuestionar el momento y para ello lo clave, desvincularse de la masa, porque al ser parte de ella y dejarse llevar, se olvida la persona de su individualidad.

Entonces, en conclusión, enhorabuena México, la gran patria, pasó a octavos de final, de manera invicta e impecable, lo cual emociona a cualquiera que estime la selección pero como dicen, todo con medida o gestión preferentemente, ya que las emociones no son algo que se controle, porque no somos robots, pero si podemos gestionar el como llevamos a cabo cada una de ellas, no está mal sentir, es lo que nos hace humanos, pero entre el deber y el placer, hay lineamientos para llevar un goce sano e íntegro.