Morelia, Michoacán.- Personas que afirman haber formado parte de estructuras ligadas al crimen organizado, difundieron testimonios en los que exhortan a los jóvenes a no incorporarse al narcotráfico, al asegurar que la mayoría de quienes ingresan a ese entorno terminan desaparecidos, asesinados o encarcelados.
Las declaraciones llaman la atención porque provienen de individuos que dicen conocer de primera mano el funcionamiento de estas organizaciones, ya que, en sus relatos no hablan de éxito económico ni de ascenso dentro de las estructuras criminales, sino, por el contrario, describen pérdidas humanas, rupturas familiares y episodios de violencia extrema.
El primero de los testimonios refiere la desaparición de un familiar que apenas había alcanzado la mayoría de edad.
“Me buscó un primo para pedirme jale. Quería cambiar. Le di quebrada para que se fueran a un punto. Acá que tenerlo guachado, poder verlo. Tenía 18 años el güey. Hace 3 meses lo levantaron”, relató.
La narración muestra cómo jóvenes que buscan oportunidades o cambios en su situación terminan expuestos a contextos de alto riesgo.
Otro testimonio explicó que ingresó a la delincuencia impulsado por la necesidad de apoyar económicamente a su madre, y, con el paso del tiempo comprendió que la decisión tuvo consecuencias irreversibles en su vida personal.
“Yo me metí a la maña para ayudar a mi jefita, pero neta, cuando ella se puso mala, yo no estuve allí. Y la verdad, pues aquí no se hace. Pónganse a trabajar, pónganse a hacer otra cosa. Aliviánense”, comentó.
El tercer relato reúne varios episodios de violencia ocurridos en un periodo de pocas semanas, pues señala que dos de sus conocidos fueron privados de la libertad debido a problemas relacionados con el consumo y manejo de drogas.
“Pues la neta, compa, hace menos de un mes, güey, levantaron a dos camaradas, güey. La neta, porque andaban mal y andaban con la droga, güey”, dijo, y posteriormente narró el asesinato de otro compañero frente a un menor de edad.
“Hace menos de una semana también quebraron un camarada, güey. Le vaciaron todo el cargador de una 40 y a la verga, su hijo presenció, su hijo de 10 años presenció, y dejó una niña de 14 años huérfana, compa”.
El mensaje final estuvo dirigido a quienes consideran integrarse a grupos criminales sin dimensionar las consecuencias.
“Cuídense, morros, la neta no es para andar así: ‘Ah, que yo le entro’, no es acá, no es un juego de esa madre. Ya saben a lo que se atienen, terminan en la cárcel, muerte. ¿Para qué quieren? La neta no le anden buscando, cámara, está cabrón”, finalizó.
Las declaraciones coinciden en que el impacto de la delincuencia organizada trasciende a quienes participan directamente en ella y termina alcanzando a familias enteras, especialmente a niñas, niños y adolescentes que quedan expuestos a la violencia o privados de sus seres queridos.





