Editorial | Morena Michoacán, la jaula de oro

Editorial | Morena Michoacán, la jaula de oro
Imagen IA

El escenario político de Morena Michoacán se estremece con el arranque formal del proceso interno rumbo a la gubernatura, a partir de la convocatoria respectiva. Se trata de una encarnizada interpartidista, en donde dos hombres y cuatro mujeres buscan encabezar la candidatura a dicho cargo.


Si, la dirigencia nacional guinda lanzó una convocatoria que presume de equidad, pero, en el fondo, asfixia a los participantes que buscan relevar al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. De hecho, el veto al mandatario y la prohibición de propaganda abierta busca frenar la cargada, aunque siempre hay grietas.


La exigencia del registro de los aspirantes provocó la obligada desbandada de cargos públicos como las licencias de Carlos Torres Piña y de Raúl Morón Orozco, al igual que las de Fabiola Alanís Sámano y Celeste Ascencio Ortega, así como la renuncia de Gladys Butanda Macías y Celeste Ascencio, faltando solo Gabriela Molina Aguilar.


La polémica ley mordaza y el tope de seis finalistas en la encuesta entierran el debate democrático y transparente del instituto político aludido. Y es que, impedir la crítica interna y vetar medios impugnadores no es buscar la unidad, sino imponer una simulación tersa y, por supuesto, controlada.


El verdadero peligro para los punteros, los dos hombres, radica en la negociación elitista de las cuotas de género nacionales en Morena. Si el centro decide que Michoacán va para una mujer, el peso de las encuestas locales será simplemente una anécdota, por no decir una burla anunciada.


Sin embargo, frente a las prohibiciones tradicionales, la batalla por la candidatura mutará hacia la guerra digital sucia y a las estructuras clientelares. Las reglas intentan purificar un proceso que, por naturaleza, mantendrá el pragmatismo feroz por el poder público del territorio michoacano.


Al final, las benditas reglas escritas en la capital del país, serán pretexto perfecto para justificar la decisión de la imposición institucional. En Michoacán, todo indica que un gran grueso de la militancia aplaude los candados o una parte, en tanto la cúpula guinda opera, desde la sombra, el dedazo.