La Palestina, una historia que permanece entre generaciones

La Palestina, una historia que permanece entre generaciones
Imagen ACG

Morelia, Mich. | Agencia ACG.- Hay negocios que forman parte del paisaje cotidiano de una ciudad y que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose también en parte de su historia. En el Centro Histórico de Morelia, uno de ellos es La Palestina, un establecimiento que ha pasado de generación en generación y que continúa atendiendo a clientes que buscan desde artículos modernos hasta objetos difíciles de encontrar en otros lugares.

José Antonio Coronado Martínez, actual responsable del negocio, cuenta que el local donde hoy se encuentra tiene entre 75 y 80 años de antigüedad. Sin embargo, la historia de La Palestina comenzó en otro punto de la ciudad, frente al antiguo Mercado de San Agustín, a la altura de la puerta principal del templo.

Tiempo después, cuando su padre tenía alrededor de 13 años, la familia se trasladó temporalmente a la esquina de Galeana y Aldama. Permanecieron ahí durante dos o tres años mientras se construía la casa que actualmente alberga el negocio. Una vez concluida la obra, se instalaron en el lugar donde continúan hasta hoy.

La historia de La Palestina está estrechamente ligada a la de la familia Coronado. José Antonio recuerda que cuando cursaba la primaria, entre 1978 y 1979, el negocio era atendido por su hermano mayor, Mauricio Coronado, su madre, un tío y su padre, José Antonio Coronado Baltazar. Tras el fallecimiento de su abuelo, su padre tomó las riendas del establecimiento y la familia continuó involucrada en el trabajo cotidiano.

“Entramos aquí toda la familia”, recuerda. Sus cinco hermanos participaron en algún momento en la atención del negocio, al igual que su madre, quien años después dejó de acudir para dedicarse al hogar, mientras él comenzó a involucrarse de manera más constante.

Aunque el nombre de La Palestina es ampliamente conocido por los morelianos, su origen no está del todo claro. José Antonio explica que cuando era niño no prestó demasiada atención a las historias que contaba su padre sobre el negocio. Con el paso del tiempo, algunas personas le compartieron artículos donde se menciona que su bisabuelo compró la tienda a otros propietarios y que el establecimiento ya llevaba ese nombre desde entonces.

Por ello, no puede asegurar con exactitud de dónde proviene la denominación. Lo que sí aclara es que no tiene relación con un origen palestino de la familia, como algunas personas suelen pensar.

A lo largo de los años también ha escuchado historias sobre otros negocios llamados La Palestina en municipios como Zacapu y Coeneo. Sin embargo, desconoce si existió algún parentesco o relación entre ellos y su familia.

La antigüedad del establecimiento ha llevado a que muchos lo consideren uno de los comercios más antiguos de Morelia. Coronado recuerda que durante años compartió esa distinción con negocios históricos como La Torre de Babel, La Esmeralda y otro establecimiento ubicado en la zona de San José. Con el tiempo, varios de ellos desaparecieron, mientras La Palestina continúa vigente.

Aunque conserva el nombre de Tlapalería La Palestina y gran parte de la esencia de aquellos negocios tradicionales, actualmente funciona como una ferretería. Sin embargo, uno de sus principales distintivos es que mantiene productos que han dejado de encontrarse en muchos establecimientos modernos.

Entre los artículos que buscan los clientes se encuentran resortes para básculas antiguas, llaves para cerraduras viejas, piedra pómez natural, azufre y sulfato.

La combinación entre artículos tradicionales y productos actuales ha permitido que el negocio conserve una clientela que muchas veces llega buscando algo específico que no encuentra en otros lugares.

Para José Antonio, estar al frente de La Palestina representa un orgullo. No solamente por la historia familiar que hay detrás del negocio, sino por las muestras de cariño que recibe de quienes han sido clientes durante décadas.

Entre herramientas, cerraduras, resortes y objetos que parecen resistirse al paso del tiempo, La Palestina continúa escribiendo su propia historia, una que también forma parte de la memoria cotidiana de Morelia.