No hay ningún tipo de razón ni moral ni jurídica para que los egresados de las Normales de Michoacán sigan accediendo sin más a plazas automáticas en forma directa o indirecta, como se suscitado en los últimos años, y es que, como se ha evidenciado la gran mayoría no cuenta con el perfil adecuado para estar en las aulas escolares de educación básica, ni en preescolar, ni en primaria ni en secundaria. Sin embargo, ante el chantaje normalista de año con año, a través de acciones vandálicas, finalmente, los gobiernos estatales en turno suelen ceder abierta o veladamente, no sin aparentar un inicial férreo rechazo y propagar a los cuatros vientos que todo será apegado a derecho. La burra no era arisca…





