Editorial:
- Michoacán, ¿el cementerio de la indolencia oficial?
Una parte de Michoacán se desangra en el silencio de sus desaparecidos, mientras el discurso oficial se aferra a triunfalismos de papel. Morelia, Uruapan y Zamoa soy hoy el triángulo de las Bermudas, en donde la vida humana no vale un registro burocrático.
No son escasos, los líderes de colectivos de familiares de desaparecidos han puesto el dedo en la llaga de un informe de la Red Lupa que la autoridad opta por ignorar. La cifra de 7 mil personas en el limbo es el recordatorio de que en este estado la justicia es más que incierta.
El hoy ex fiscal Adrián López Solís se fue por la puerta de atrás, dejando un Servicio Médico Forense (Semefo) saturado y una ofensiva estela de impunidad. Por ello, su relevo, Carlos Torres Piña, debe iniciar una escalada de respuestas que su antecesor negó.
La crisis forense con 1,200 cuerpos sin nombre es el símbolo del fracaso de una política criminal que solo administra la tragedia. No hay ADN que alcance ni laboratorios que operen cuando la voluntad política se disuelve en el café de los acuerdos bajo la mesa.
Los colectivos como Buscando cuerpos hacen el trabajo que los peritos de escritorio evitan por miedo o por una absoluta falta de empatía. Madres buscadoras desentierran en Tacámbaro la verdad que el gobierno michoacano pretendía mantener bajo las capas de la tierra.
En tanto, el Congreso del Estado de Michoacán mantiene en un proceso legislativo muy lerdo un marco jurídico respecto a las desapariciones y que, por supuesto, es más urgente, más importante. que otras iniciativas, algunas de las cuales suelen tener fines políticos.
Y es que el desplazamiento forzado y el reclutamiento de jóvenes y la cacería de niñas en el rango de los 15 años es una de las pruebas de un estado fallido en seguridad básica. La llamada reducción de homicidios suele ser una burla cruel cuando el delito mita hacia la desaparición.
En base a hechos determinados, hay voces que consideran que la impunidad es el permiso que el sistema le otorga al crimen organizado para seguir operando con la venia de una omisión institucional total, de ahí que civiles buscan a sus hijos con las uñas. - PostData: Michoacán se sitúa entre los cinco estados del país con mayor número de desapariciones.





