Editorial | Raúl Morón, herencia y discordia

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El moronismo parece navegar sobre mares de lealtades irrompibles. Fidel Calderón Torreblanca, Leonel Godoy Rangel, Humberto Arroniz Reyes, Ignacio Campos Equihua y Roberto Reyes Cosari comparten un tridente de colmillo extendido y un cuasi discurso de izquierda, elementos que para el senador Raúl Morón Orozco son parte fundamental de su plan hacia el Solio de Ocampo, pero para el sector oficialista representan un pasado que se niega a desaparecer.

Fidel Calderón es uno de los operadores jurídicos que avanza entre la tempestad. Su presencia de operador es eficaz, sin embargo, su estilo confrontativo es el primer filero que maneja el equipo del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla para tachar al grupo de ser un factor contrapuesto que prefiere la pugna antes que la colaboración.

Todo indica que Leonel Godoy Rangel es el mentor y el conecte a la cima nacional. Su presencia política es la que le da a Morón Orozco la estatura de aspirante serio a la gubernatura, aunque los fantasmas de su pasado causen salpullido en aquellos sectores que buscan una actualización generacional en la llamada cuarta transformación michoacana.

En Uruapan, Ignacio Campos Equihua trata de hacer de los restos un naufragio electoral. A pesar de los fantasmas judiciales y etiquetas hacia la actual edil Grecia Quiroz García, el ex líder magisterial lo contiene a las cercanías por su significado territorial, retando el discurso de limpia que tanto menciona la dirigencia de Morena en Michoacán.

Humberto Arróniz Reyes aporta la vieja escuela de la guardia política. Como exedil interino de Morelia, su labor es contribuir piezas externas y exmilitantes de otros partidos, un trabajo necesario para el desarrollo del bloque, pero que el sector radical de “los guindas” observan con catalejo como una intrusión que disuelve las bases del movimiento.

Roberto Reyes Cosari, por el contrario, el cauteloso arquitecto de las estructuras. Su función en las colonias urbanas de Morelia es lo que sostiene al senador con novedad en las encuestas, a pesar que los iniciadores del movimiento lo miren sigilosamente por su realismo al incluir nombres procedentes del seno Silvanista.

El provecho de esta alienación es correspondiente a su capacidad de obstaculizar. Son fichajes de alto peso político que no solicitan permiso para continuar, lo que causa una alergia evidente en Casa Michoacán, ¿A caso este grupo será el que catapulte a Raúl Morón hacia la victoria o su caída en picada? La suerte está pendiente.