Castillo en tierra incendiada

Especial

Morelia/Redacción

En enero de 2014, Comisionado para la Seguridad y Desarrollo Integral de Michoacán. El funcionario llegó a esa entidad en medio de una crisis de inseguridad, que el gobierno del entonces Gobernador Fausto Vallejo Figueroa fuera incapaz de frenar, detonada por los enfrentamientos entre grupos de autodefensas y el cártel de “Los Caballeros Templarios”.

Su arribo a Michoacán, significó el punto más alto de su carrera: Alfredo Castillo tenía como enmienda pacificar una de las entidades más violentas del país. Sin embargo, su salida de la entidad fue más un “rescate” del Gobierno federal, que la finalización de una gestión productiva.

Como comisionado, Castillo Cervantes se vio inmiscuido en más de lo que aparentaba su cargo. Grupos del crimen organizado estaban haciendo del estado una guerra civil entre bandos del crimen con grupos de autodefensa que pronto se unieron para conjugar otro grupo de choque. Unos, los buenos, protegían a los habitantes de los poblados arrasados por el hambre y la violencia desmedida, el otro, formados por las células diseminadas por los cárteles de la droga, se mantenían inamovibles, pues su principal fuerza, según afirmaron los propios habitantes, era el Gobierno estatal.

Después de haber dimitido como sacerdote de La Ruana, Michoacán, el sacerdote José Luis Segura Barragán, acusó al ex Comisionado de haber legalizado a los grupos delictivos para operar en la zona, tal como fue el caso del cártel de “Los Caballeros Templarios”.

Por su parte, Ana Valencia, esposa de José Manuel Mireles Valverde, fundador de los autodefensas en esa entidad, y encarcelado durante la gestión de Castillo, dijo que su marido había sido traicionado por el funcionaril.

A principios de 2013, el doctor Mireles Valverde se levantó en armas para echar a los “Caballeros Templarios” de Michoacán. A la llegada del Gobierno federal a la entidad, Mireles y grupo colaboraron para recuperar territorios en manos del crimen organizado, pero no aceptó pegarse a la Fuerza Rural que proponía el entonces Comisionado federal Alfredo Castillo. Lo que, para muchos, le costó la prisión en junio de 2014.

Mireles Valverde fue enviado a prisión luego de también haber denunciado públicamente la colusión entre el crimen organizado y el Gobierno priísta de Michoacán, encabezado entonces por Fausto Vallejo Figueroa.

Manuel Mireles, quien fue líder y vocero de las autodefensas en en el municipio de Tepalcatepec, fue acusado por delitos contra la salud y presunta portación de armas de uso exclusivo del Ejército.

En mayo de 2014 se creó la Fuerza Rural Estatal como parte de un cuerpo de la Secretaría de Seguridad Pública de la entidad y se inició el proceso de transición a la legalidad de las autodefensas ciudadanas. No obstante, muchos presuntos infiltrados del crimen organizado se sumaron a este brazo policial: uno de ellos fue Luis Antonio Torres, “El Americano”, o Estanislao Beltrán, alias “Papá Pitufo”, ligados a un grupo denominado como “Los Viagras”.

Hipólito Mora fue quien desde un inicio informó a las autoridades de los posibles nexos entre “rurales” y criminales, pero a cambio obtuvo un enfrentamiento en Apatzingán, en diciembre de 2014. La refriega dejó como saldo 11 muertos, entre ellos su hijo Manuel Mora.

LA DESPEDIDA DE CASTILLO… EN MICHOACÁN

En sus últimos meses en el cargo, Castillo se tuvo que enfrentar a varios conflictos como el de La Ruana, donde murieron 11 personas entre ellas el hijo del fundador de las autodefensas Hipólito Mora, y otro ocurrido en Apatzingán: un enfrentamiento que terminó con 9 personas muertas y señalamientos de detenciones arbitrarias.

Para el 22 de enero de 2015, luego de un año de haber presidido la función, Castillo Cervantes volvió a ser removido de su cargo. Esta vez en medio de una serie de acusaciones por haber cobijado a los cárteles en la entidad y por cientos de reclamos por el encarcelamiento de Mireles. Fue el propio Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien anunció la dimisión de Castillo y la desaparición de la figura del Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral.

Castillo dejó tras de sí vestigios de una entidad salpicada de corrupción y violencia, pero además el cinismo ahogó en sus propias palabras al ahora titular de la Conade.

Si algo ha caracterizado a Castillo Cervantes es sin duda su función de apagafuegos de Peña Nieto, y sus actuaciones han estado permanentemente bajo los reflectores mediáticos.