Enrique Servín, forjando tradición tras cinco generaciones en la herrería

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Pátzcuaro, Mich. | Agencia ACG.- El sonido del martillo golpeando el hierro caliente sigue escuchándose en Herrería Servín, donde Enrique Servín Guzmán, junto con su hijo Enrique Servín Gallegos, continúa trabajando como lo hicieron su padre, su abuelo y sus antepasados, manteniendo vivo un oficio que ya suma cinco generaciones dentro de su familia y más de cien años de historia.

Desde 1978, Enrique Servín se dedica a la herrería, oficio que aprendió de su padre y que con el paso del tiempo se convirtió en su forma de vida. Explica que, aunque han pasado los años, muchos de los trabajos siguen siendo muy parecidos a los de antes, porque la gente continúa buscando piezas resistentes, duraderas y con el estilo tradicional que caracteriza a Pátzcuaro.

Actualmente, los trabajos que más le solicitan son artículos decorativos, rejas, puertas y muebles, los cuales siguen realizándose en gran parte de manera artesanal. Señala que el oficio ha cambiado muy poco, ya que herramientas como la fragua y los martillos siguen utilizándose como hace décadas, mientras que lo que más ha evolucionado son las máquinas para cortar y soldar, que ayudan a facilitar el trabajo, pero no reemplazan la experiencia del herrero.

Para Enrique Servín, continuar con este oficio significa mantener viva una tradición familiar que ha pasado de generación en generación. Explica que el negocio tiene más de 100 años, por lo que ver que sigue activo le produce una gran satisfacción, pues representa el esfuerzo de sus antepasados y el compromiso de su familia por conservar el trabajo artesanal.

A lo largo de los años, su trabajo también ha quedado plasmado en algunos de los espacios más representativos de Pátzcuaro. Recuerda haber participado en la elaboración del barandal del altar en el Templo de San Francisco, trabajos en la plaza Gertrudis Bocanegra durante su remodelación, piezas para la Basílica y diversos trabajos en casas particulares del centro histórico, lugares que forman parte de la identidad del municipio.

Asegura que terminar una pieza hecha a mano siempre le deja una gran satisfacción, no solo por el resultado, sino porque siente que está dejando algo que podrá durar muchos años y que incluso será visto por las futuras generaciones.

Sin embargo, también reconoce que cada vez menos jóvenes se interesan en aprender el oficio, por lo que considera que sería importante que existieran escuelas o asociaciones que ayuden a rescatar los oficios tradicionales y a difundir estas técnicas.

Finalmente, expresó que le gustaría que sus hijos y nietos continúen con la herrería, y pidió a la población valorar el trabajo artesanal, ya que una pieza hecha a mano por un artesano es muy diferente a una fabricada de manera industrial, y precisamente esa diferencia es la que le da su verdadero valor.
También mencionó que quienes deseen conocer más sobre su trabajo pueden encontrarlos en Facebook como Herrería Artística 11 Patios, donde comparten algunos de los trabajos que realizan.

La familia Servín invita a la gente a no olvidar el valor de los oficios tradicionales, recordando que detrás de cada pieza hecha a mano hay historia, esfuerzo y generaciones enteras dedicadas a mantener viva una herencia que forma parte de la identidad de Pátzcuaro.