Crónica: El MOREBUS

Imagen Mauro Díaz Baeza / Acueducto Noticias

• En Morelia moverse puede tomar tiempo, mucho tiempo.

Morelia, Mich. | Mauro Díaz Baeza/Acueducto.- En la capital michoacana, hay trayectos que duran entre una y dos horas, solo de ida; después, el del regreso.


El tiempo se va entre el tráfico, el transporte en horas “pico” tarda en pasar, las unidades que ya vienen llenas, el paso del tren o esos días en los que la ciudad simplemente se detiene por una marcha o un bloqueo.


Desde temprano, el día del anuncio del proyecto del metrobús corría el rumor de que habría un megabloqueo en la ciudad.
Pero no ocurrió.


Lo que sí pasó fue otra cosa, el ajetreo previo a ese anuncio.


La avenida Madero amaneció cerrada, pero no por una protesta. En pleno centro histórico apareció algo poco común: un enorme autobús estacionado, quien lo diría como protagonista.


No era una ruta dos ni un durazno que ya va pidiendo jubilación. Era la unidad de muestra del Morebus, el sistema de transporte que el gobierno estatal presentó como su apuesta para cambiar la movilidad de la urbe.


Incluso un par de trabajadores de construcción en andamios cerca de la zona comentaron entre ellos: “pues eso no es una marcha, hasta hay banda…”, en referencia a la música que sonaba desde las bocinas del evento.


El evento fue encabezado por el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, quien, por cierto, durante su discurso hizo una comparación política que no pasó desapercibida: algo así de que Gladys –su colaboradora- y él eran el AMLO y la Claudia de Michoacán.

Imagen Mauro Díaz Baeza / Acueducto Noticias


También explicó el origen del nombre del sistema.


Morebus, dijo, viene de Morelia, y por lo tanto también de José María Morelos, ya que el nombre de la ciudad deriva del insurgente.


Entre el público alguien bromeó y no, en voz alta: “y ‘more’ de Morena…”.


La primera etapa del proyecto —según se explicó— conectaría Villas del Pedregal con el monumento a Lázaro Cárdenas del Río.


En total se proyectan 55 estaciones y 74 unidades que recorrerán ese trayecto, con la promesa de reducir los tiempos de traslado para miles de personas que cruzan la ciudad todos los días para trabajar o estudiar.


Después vendría una segunda etapa que extendería la ruta hasta Ciudad Salud.


El sistema, de acuerdo con lo anunciado, comenzaría a operar el 30 de septiembre.


En la unidad presentada había detalles que resaltaban a simple vista: pasillos más amplios, accesos pensados para personas con discapacidad y un espacio reservado para usuarios en silla de ruedas. Un tipo de adaptación que no se ve en ningún otro transporte público de Morelia.


Cuando el evento terminó y las autoridades se retiraron, el autobús se quedó unos largos minutos más sobre la avenida.
Entonces comenzó otra escena.


Personas que pasaban por el Centro se acercaron a verlo. Algunos intentaban subir, otros tomaban fotos o miraban el interior desde la puerta.


Entre ellos había un señor que llamaba la atención. No intentaba entrar como los demás. Solo lo miraba fijamente desde afuera, recorriéndolo con la mirada.


Hasta que finalmente preguntó:


—¿A poco ahora van a meter de estos?


—Están bien bonitos… están bien grandotes.

Imagen Mauro Díaz Baeza / Acueducto Noticias


Luego hizo otra pregunta:
—¿Y nada más va a ser para los discapacitados?


Alguien le respondió que no.


Que sería para todos.


Entre discursos, cifras y fotografías, el autobús estacionado en Madero parecía más una promesa que una realidad.
Porque presentar una unidad en el centro moreliano es una cosa.


Hacer que funcione en la ciudad real (la del tráfico, las combis llenas y los trayectos largos) es otra muy distinta.


La pregunta queda abierta para quienes usan el transporte todos los días en el poniente de la ciudad:


¿El Morebus realmente cambiará la forma en que se mueve Morelia?.