Cierto, no fue una depuración de golpe, de manotazo, pero todo indica que el titular del fiscalía General de Michoacán, Carlos Torres Piña, tiene en la mira seguir limpiando, paso a pasito, a no escasos Ministerios Públicos (MP) que están contaminados por lo lerdo de la burocracia y por actos irregulares, de corrupción.
Por lo pronto, hay que sospechar de aquellos MP que son rotados y que gran parte sin más renuncian, ya sea de inmediato o en un lapso corto; de esos casos hay como dos decenas; sin embargo, no son los únicos, porque fuera del área de procuración de justicia michoacana también tiene en la mira entre dos y tres jueces.
Si, jueces del poder judicial del territorio michoacano que la Fiscalía considera que su actuar no han sido el de una verdadera impartición de justicia; claro, que, se espera, recabe las pruebas pertinentes para presentarlas ante las instancias correspondientes, para no dar oportunidad a que esquiven sus responsabilidades.
Al interior de la Fiscalía General de Michoacán nadie se atreve a establecer que, en los últimos meses, por no indicar que más atrás, el anterior titular, hoy Notario Público, Adrián López Solís, prácticamente dejó al garete no solo a los MP, sino a decenas de funcionarios de niveles medio y medio alto, como si fuera la escuela Montessori.
De ahí que la depuración no solo a los Ministerios Públicos, claro, que no se habla de todos, sino por igual que a integrantes de la Policía de Investigación y a los de Peritaje Especializado, tanto a los coordinadores o jefes como a los subalternos; si complicada tarea, porque, como se dijo, hay que recabar pruebas suficientes para que se vayan…






