Morelia, Michoacán | Redacción ACG.– En los días previos al Día de Reyes, el tránsito cotidiano por las calles de Morelia adquiere otros matices. Personas caminan con bolsas discretas, algunas cerradas con cuidado, otras apenas asomando un futuro regalo para los pequeños de la casa, como si guardaran un secreto que aún no puede revelarse. El paso es constante y atento: se mira, se compara y se sigue adelante entre el movimiento habitual del centro.

En el recorrido, las miradas se detienen frente a mesas y puestos improvisados, donde los juguetes se convierten en puntos de pausa más que de compra inmediata. No siempre se ve el regalo, pero la intención está presente en cada trayecto, en cada bolsa cargada y en cada paso lento. Así, Morelia se prepara para la noche en la que la espera, finalmente, se convierte en celebración.






