I de II partes
Gonzalo Álvarez del Villar | Periodista
A sus 91 años, el líder moral de la izquierda recibe a «Los Demonios Sueltos» en la histórica casona donde rompió con el sistema; opina sobre el crimen de Carlos Manzo y el escándalo Miss Universo
Ciudad de México | La cita es en la histórica casona de Las Lomas de Chapultepec. Ubicada en una esquina discreta, este lugar ha sido su hogar y refugio político por más de tres décadas. No es una casa cualquiera: entre estas paredes se fraguaron las primeras ideas para democratizar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en tiempos donde aquel instituto político era un gigante anquilosado, soberbio y ebrio de poder; insensible ante una ciudadanía con sed de justicia social.
Aquí nacieron las fórmulas para desafiar al «dedazo» y exigir democracia interna. Aquí, en la residencia del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, se dieron los primeros pasos en 1986 para la creación de la Corriente Democrática, el movimiento que cambiaría para siempre el rostro político de México.
Hoy, a sus 91 años, el Ingeniero abre las puertas nuevamente. Los invitados son los periodistas integrantes del grupo «Los Demonios Sueltos», una comitiva de peso proveniente de su tierra natal, Michoacán: Leo González (director de Sala de Prensa Noticias), el reconocido analista Samuel Ponce, Felipe Rosiles (director de Quadratín México), Adán García (veterano de medios y administración pública) y Gonzalo Álvarez del Villar, dicho por el ingeniero, pieza clave de la historia, quien en agosto de 1986 reveló en las páginas del diario unomásuno el surgimiento de aquella disidencia priista.

Cárdenas con tres de los cinco Demonios sueltos y dos invitados especiales…
El encuentro entre libros y óleos
La reunión transcurre en un pequeño anexo de la casa principal, un recinto donde las cuatro paredes rebosan de libros. Para llegar ahí hay que caminar medio centenar de metros entre plantas y árboles que aíslan el ruido de la ciudad. El ambiente respira historia: óleos de Emiliano Zapata y del General Lázaro Cárdenas vigilan la estancia, custodiados por un imponente busto de bronce de don Lázaro.
Sentados en torno a una pequeña mesa, inicia la charla. Afuera, más de una docena de personas aguarda su turno para ver al líder moral de la izquierda; el peregrinaje a esta casa no cesa.
El exgobernador de Michoacán (1980-1986) viste con sobriedad: camisa azul clara, pantalón y chaleco negros. Luce el pelo entrecano y una expresión seria, reflexiva, aunque se permite reír en varias ocasiones. A sus 91 años, su lucidez está intacta. «El único problema son las rodillas», comenta con una media sonrisa. Su voz, profunda y pausada, es la misma de hace muchos ayeres; sus respuestas son cortas, directas, sin retórica innecesaria.

En la gráfica, Samuel Ponce
El pulso del país: de Uruapan a Miss Universo
Con formalidad, Cárdenas aborda la coyuntura nacional, tocando heridas abiertas y escándalos recientes. Sobre el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan ocurrido a principios de este mes, es tajante: «Es inadmisible que cualquier persona sea asesinada».
Tampoco rehúye a temas mediáticos con implicaciones legales, como el caso de Raúl Rocha, dueño de la franquicia Miss Universo investigado recientemente: «Si se comprueban los hechos, debe ser sancionado», sentencia.
Su diagnóstico del país es crítico. En educación, urge a que «el sistema debe modernizarse»; sobre la economía, lamenta que esté «estancada desde hace un cuarto de siglo». En cuanto a la seguridad, su visión es desoladora: «no hay un plan real para enfrentar a la delincuencia». Sobre el Poder Judicial, evita maniqueísmos: «No es diferente a otros tiempos; es y ha sido bueno, malo y regular».
Al preguntarle sobre sus memorias, cierra la puerta a nuevos libros autobiográficos: «Ya escribí todo lo que tenía que escribir».
Y puntualiza, con la tranquilidad de quien ha visto pasar la historia frente a sus ojos:
—No me arrepiento de nada, ni en mi vida personal ni en mi andar político. Estoy satisfecho con lo que he hecho.

Juntos, en la foto: Adán García, Gonzalo Álvarez, Cuauhtémoc Cárdenas, Samuel Ponce, Luis Felipe Rosiles y Leo González.
La sombra del 88
El tema ineludible surge en la mesa: la creación de la Corriente Democrática. Se recuerda que en el inicio del movimiento estuvieron involucrados Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, Rodolfo González Guevara y muchos más, como otros que sí participaron, pero que a fin de cuentas recularon y negaron su presencia. Esos fueron, en 1986, los inicios de la formación de la Corriente que con el tiempo se transformó en PRD y posteriormente en Morena.
—Es toda culpa tuya, Gonzalo —bromea el ingeniero mirando a Álvarez del Villar, desatando las risas de los presentes.
Pero la charla se torna seria al recordar 1988. Se le cuestiona sobre la tensión en Michoacán tras el fraude electoral que impuso a Carlos Salinas de Gortari, cuando miles de pobladores estaban dispuestos a tomar las armas en protesta.
Cárdenas reconoce que ese furor existió, pero reitera su convicción pacifista que evitó un derramamiento de sangre. «Ese no es el camino», dice el hombre que, tras aquella elección, optó por reorganizar a la oposición y fundar el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
El tres veces candidato presidencial (1988, 1994, 2000) y primer Jefe de Gobierno electo de la Ciudad de México (1997), renunció al partido que fundó en 2014, pero nunca renunció a la política. Desde su estudio en Las Lomas, rodeado de la historia de su padre y la propia, Cuauhtémoc Cárdenas sigue siendo una brújula moral, una voz indispensable que, a los 91 años, asegura no tener cuentas pendientes con el pasado.
Si bien la legalidad de la época declaró presidente a Carlos Salinas de Gortari, la elección de 1988 quedó marcada en la historia moderna como la herida que exhibió las fallas del sistema y detonó la verdadera lucha por la democracia. Incluso el expresidente Miguel de la Madrid admitiría, en 2004, que el triunfo de Salinas se proclamó sin contar con datos oficiales que lo respaldaran en ese primer momento, reconociendo implícitamente las irregularidades.
Ante ese escenario, la pregunta es obligada:
—Ingeniero, ¿usted cree que ganó esas elecciones?
–Después de todos estos años y con la información recabada… creo que sí.

En la imagen Leo González, de Sala de Prensa; Samuel Ponce, de Acueducto noticias; y, Adán García, de Primera Plana…






