Morelia/Redacción
La lucha del magisterio michoacano contra la Reforma Educativa ha ido a la par de la nacional aunque con la variante de que los maestros michoacanos se han mantenido por momentos los menos radicales.
Su participación en actividades y movilizaciones han sido activas sin embargo han evitado la confrontación y el enfrentamiento.
La postura más radical la iniciaron el 15 de mayo pasado cuando se declararon en paro laboral indefinido e iniciaron con bloqueos ferroviarios y carreteros.
Marchas, niños sin clases, ciclo escolar inconcluso, paralización parcial de actividades en la Secretaria de Educación que ha evitado que se emita documentación oficial y su presencia en todos los eventos del gobernador, Silvano Aureoles han sido la constante en las últimas semanas.
Lograron que se frenara la bancarización de la nómina, han sentado a dialogar al gobernador del estado, quien ha encabezado encuentros con comisiones de maestros y han detenido la actividad de empresas internacionales como Kansas City Souhtherm de México.
En este sentido se ha detallado que suman más de 180 los trenes que no han podido salir del puerto de Lázaro Cárdenas por los bloqueos siendo el sector automotriz el más afectado toda vez que por el puerto michoacano se realizaba el 80 por ciento de la salida de vehículos de importación y exportación.
El magisterio michoacano es apoyado por estudiantes normalistas, grupos de comuneros, por maestros de otras entidades y por agrupaciones sindicales.
Con marchas y manifestaciones han logrado desquiciar la capital michoacana, paralizándola al bloquear los accesos.
En esta lucha las autoridades también ha logrado darle varios reveces a la organización magisterial.
El 18 de junio pasado elementos policiacos detuvieron al ex dirigente sindical, Juan José Ortega Madrigal y dos días después detuvieron al ex secretario técnico A, Eugenio Rodríguez Conejo.
Ambos fueron acusados de los delitos de por los delitos de lesiones agravadas y privación ilegal de la libertad, al parecer los delitos ocurrieron en septiembre de 2015.
Sin embargo, tras el impacto inicial el hecho no hizo más que reafirmar el poder de la CNTE y tres días después ambos líderes estaban en la calle, solo con la restricción de participar en manifestaciones públicas.





