La «Pollita Feliz», tradición que sobrevive en el mercado de Pátzcuaro

Imagen Asaid Castro/ACG

En el tercer piso del nuevo mercado municipal Vasco de Quiroga, entre aromas de comal caliente, pollo frito y repollo fresco, Armando sonríe con orgullo: «Yo me llamo Armando, soy el Pollito Feliz». A su lado, su hermana Laura y su esposa atienden sin pausa. Los clientes llegan con la seguridad de que aquí se conserva un sabor de más de medio siglo.

Por Asaid Castro / ACG

Pátzcuaro, Michoacán.- «La Pollita Feliz» nació en los setenta, cuando la madre de Armando, con apenas 12 años, tomó el comal y empezó a darle forma a lo que hoy es una tradición gastronómica de Pátzcuaro.

«Somos pura familia, puros hijos de la Pollita Feliz», dice Armando, mientras acomoda una orden que parece festín: enchiladas, pollo, papas y ensalada, servidos como si fueran para fiesta. El platillo esta listo para servirse en una mesa donde esperan al menos 10 personas.

El único puesto

Con voz firme, aclara lo que más le importa: «Este es el único puesto de la Pollita Feliz. No tenemos sucursales». Lo dice porque han circulado imitaciones y hasta críticas en redes sobre las enchiladas de Pátzcuaro.

En su negocio, la foto de su madre cuelga como garantía de autenticidad. «No la ponemos para dar lástima, la ponemos para que sepan que este es el lugar correcto», aclara con cierto humor.

De enchiladas virales a precios justos

Hace un par de años se hizo viral la noticia de unas enchiladas que costaban 800 pesos en Pátzcuaro. Armando recuerda ese episodio con un dejo de molestia: «Nos afectó a todos, generalizaron y todavía lo siguen comentando». Su defensa es clara: en la Pollita Feliz, una orden para cuatro personas cuesta 390 pesos. «Aquí nadie se va con hambre ni decepcionado», asegura.

Además, en el mercado se encuentra de todo: enchiladas, tacos dorados, gorditas, pambazos, atoles, corundas, tamales, pozole, hamburguesas, tacos variados y comida hasta para llevar.

La Pollita Feliz se distingue con precios accesibles para los turistas: cinco enchiladas por 120 pesos, paquetes para siete personas y hasta una “Súper orden” muy solicitada, que incluye 25 enchiladas y siete piezas de pollo. También hay combos más completos, con taquitos, gorditas, enchiladas y pambazo, pensados para diez personas, a 650 pesos.

El mercado nuevo

El negocio también ha sentido los cambios de la remodelación del mercado, dicen, se sienten en un espacio que Pátzcuaro debía merecer desde hace buen rato, y que fue inaugurado este 2025 por el Gobierno Estatal.

«Teníamos más de 30 años pidiendo que lo arreglaran y mira nomás qué edificiototote nos hicieron. Aquí encuentras de todo, es de los mercados más completos, y el más bonito en Michoacán», celebra Armando.

Aunque admite que al inicio la clientela bajó, confía en que poco a poco la gente vencerá el miedo a subir escaleras o usar el elevador. «Es como estrenar pantalón, tienes que bañarte para lucirlo. Este mercado es nuestra ropa nueva».

Gastronomía y vida

La Pollita Feliz ofrece mucho más que enchiladas: corundas, buñuelos, atoles y hasta banquetes a domicilio para bodas o bautizos. El puesto es parte de la vida que no descansa en el mercado Vasco de Quiroga, abierto desde temprano hasta la madrugada.

«Somos la vida de Pátzcuaro. Si vienes, es imposible no pasar por el mercado, y menos ahora que está nuevecito». Dijo Laura, la hermana de Armando, mientras atiende el comal y voltea los pambazos.

Con 50 años de tradición, la Pollita Feliz mantiene su lema: «Sabor y calidad, delicia al paladar».