La imagen impecable de los sin empleo

Foto: Julieta Coria

Morelia/Julieta Coria

Con mucha expectativa, desempleados impacientes, acudieron a la feria del empleo. Hay lugar para todos. Los organizadores bien vestidos reciben a los solicitantes, con café y galletas y claro, solicitudes de empleo al por mayor. Afuera, listas y listas de ofertas de empleo llaman la atención de los que hoy buscan trabajo. El lugar a reventar.

La sala muy pequeña, no hay ventilación, los ‘stands’ con el nombre de la empresa en letras grandes anuncia las vacantes. La gente sigue llegando, de inmediato se nota quien viene a buscar trabajo, ellos y ellas bien vestidos, de saco, algunos de traje, ellas maquillas y bien peinadas, mostrando una imagen impecable.

Todo parece listo. Unas cuantas sillas frente a una improvisada mesa para el presídium y la tribuna con el micrófono, han sido acomodadas para la inauguración, que ya lleva algunos minutos de retraso. Reporteros, esperan el anuncio de algo relevante, datos fuertes, datos duros, tal vez, sobre el desempleo en Michoacán.

Llega la presentación los ‘buenos días’ y el discurso breve y casi a gritos, tal feria de pueblo. Ahí se anunció que en el primer trimestre de 2016, el empleo en la entidad creció más 25 por ciento en comparación al mismo periodo del año pasado “¡uy! imagínate si aquí estamos bien, como será en otros lados” carcajeaban dos muchachas, mientras llenaban algunas solicitudes.

A continuación el discurso Antonio Soto, ante un pequeño grupo de asistentes, habló de los más 50 mil personas que no tiene un empleo; esta tasa, dijo, “es más baja que la media nacional, que es de 3.8 por ciento”, presumió. Dijo además que la economía nacional del país se basa 60 por ciento en los empleos informales y sólo 40 por ciento en la formal.

Por ello, dijo, “la problemática es que tienen trabajo, pero sin derechos laborales y prestaciones de ley, pero ya se trabaja para incorporarlos”, decía con su fuerte voz, a un grupo de asistentes, que no pusieron mucha atención y sólo ocuparon el espacio para continuar llenado registros y solicitudes, a nadie le importó el discurso. Mientras tanto, alrededor, las filas crecían alrededor de los ‘stands’, breves entrevistas, la gente impaciente desfilaba por el mismo lugar en busca algo “que valga la pena”. Los minutos pasaban y quien comenzó, seguía hablando, solo, por algunos instantes frente al pódium.

Sin más, la feria continuó, el lugar recibiría 800 personas, pero una hora después ya casi no había lugar ni para caminar, los desempleados seguían llegando, no hay abasto, pese a que hoy se dijo que la taza ha bajado y continúa por buen camino.