Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/ Carlos Tapia.- El reconocido director y fotógrafo de cine ofreció una Master Class que dejó una profunda huella en los asistentes, no solo por su talento detrás de la cámara, sino también por su habilidad para desglosar los procesos creativos que implican narrar una historia visualmente. El cineasta compartió detalles íntimos sobre la producción de su último proyecto, destacando que «la luz es como un encuadre, un puñito de cámaras, son palabras».

La importancia de la iluminación en la narrativa visual fue uno de los temas más discutidos, destacando cómo cada elección de encuadre y movimiento de cámara transmite emoción y lenguaje propio.
«Cuando un plano, estás diciendo algo, es un lenguaje», enfatizó, marcando la diferencia entre el cine como simple entretenimiento y el cine como arte expresivo. Uno de los momentos más reflexivos de la charla fue cuando el director abordó el reto de adaptar una obra literaria al cine, mencionando su reciente colaboración en la adaptación de la obra de Juan Ruiz Forte.
«Para mí es como una interpretación», dijo sobre la película, señalando que la novela original no es reemplazada, sino complementada por el cine. También reconoció la resistencia de algunos espectadores ante las adaptaciones cinematográficas, pero defendió su labor: «Esto da la oportunidad a la gente de ver la película y luego leer la novela», lo que fomenta una interacción más profunda con la obra original.

La clase no solo tocó aspectos técnicos del cine, sino que también exploró los vínculos personales del director con el proyecto. Habló del poder de las actrices que encarnaron a los personajes femeninos en su película, quienes transformaron roles que podrían haber sido vistos como víctimas. «Estas actrices trajeron un poder a sus personajes, que fue muy hermoso descubrirlo», expresó.
El cineasta hizo especial énfasis en cómo cada actor, cada escena, y cada rincón de su película fueron resultado de elecciones cuidadosas, donde lo visual y lo emocional se fusionan para crear una experiencia cinematográfica única.
Finalmente, el director compartió detalles sobre la conexión personal con la locación de su película, revelando cómo el rodaje en San Luis Potosí le permitió reconectar con sus raíces familiares. «Era un viaje, no solo en términos de producción, sino también personal», confesó, relatando cómo caminar por los mismos lugares que su abuelo, un ex revolucionario mexicano, le hizo ver la película desde una perspectiva más íntima.

Una reflexión que cerró una Master Class que no solo iluminó las mentes de los aspirantes a cineastas, sino que también mostró el profundo impacto que el cine puede tener en la vida y la identidad de quienes lo crean.





