Morelia, Mich. | Acueducto Noticias.- La mañana era fría y el cielo seguía cubierto, cuando un pequeño grupo de personas comenzó a reunirse en el punto de partida de la Marcha Estatal convocada por la CNTE, en exigencia de la federalización de la nómina. A paso lento, poco a poco más personas iban llegando, dispersas en todas direcciones, hasta que el contingente creció lo suficiente para prever el caos vehicular que más tarde abarrotaría la zona.

Mientras algunos manifestantes recibían cartulinas ya preparadas, otros fabricaban las suyas en el momento, utilizando plantillas y pintura en spray. Aún no había bloqueos en las vialidades, pero la presencia magisterial comenzaba a notarse. Todo cambió con la llegada de la líder de la Sección XVIII de la CNTE, Eva Hinojosa. Para entonces, los trabajadores de la educación ya ocupaban parte del Libramiento, provocando en cuestión de minutos el estruendo de cláxones y largas filas de automóviles.
Con micrófono en mano, Hinojosa se dirigió a sus compañeros con un discurso que encendió los ánimos. “Hoy estamos con el objetivo primordial de seguir exigiendo al gobierno del estado, a la Secretaría de Educación Pública del estado, Gabriela Molina, que resuelva las demandas más importantes que vienen caminando durante varios años, que se han tenido reservadas, reiteradas, y no se les ha dado solución”, declaró, entre aplausos y vítores.

Lo que no estaba previsto era que, de repente, el contingente dio media vuelta sobre Camelinas y marchó hacia el Ramal. “Es un golpe duro al gobierno”, dijo Hinojosa al explicar la estrategia.
Las quejas eran claras: la federalización de la nómina, una promesa incumplida por la pasada administración; el pago del seguro institucional; la basificación y el pago a los trabajadores eventuales.

El contingente avanzaba lentamente por el Libramiento. Aunque no era un número tan grande como en otras ocasiones, su presencia se hacía sentir. Algunos automovilistas impacientes intentaban burlar la marcha, con suerte dispar: algunos lo lograban, otros eran detenidos y obligados a retroceder.

Al llegar al túnel del Ramal, las consignas resonaron en las paredes de concreto. Los vehículos pesados se vieron obligados a dar la vuelta, y mantas fueron colocadas en el pavimento. Mientras tanto, la incertidumbre para los trabajadores de la educación seguía flotando en el aire, sin que hubiera aún una solución clara a sus demandas.





